Captura de Lidia Falcón en un vídeo en Youtube



La abogada y escritora feminista Lidia Falcón ha presentado en la Embajada de Argentina en Madrid una denuncia de las torturas que recibió de Billy el Niño y Roberto Conesa durante la dictadura en la Dirección General de Seguridad, para que se incluya en la causa judicial que instruye la jueza María Servini de Cubría sobre los crímenes de la dictadura franquista y de la Guerra Civil.

La detuvieron junto a su hija y su pareja
En una entrevista en el diario Público, Lidia Falcón narra unos hechos que ocurrieron hace 40 años y de los que no ha querido hablar hasta ahora. Fue detenida hasta en siete ocasiones entre 1960 y 1974, pero la última fue la más dura.

Fue acusada sin pruebas de participar en el atentado que ETA había cometido en la cafetería Rolando de la calle del Correo, muy cerca de la Puerta del Sol, el 13 de septiembre de 1974. Ella no tenía nada que ver con aquella masacre, pero fue detenida en Barcelona y trasladada a Madrid tres días después del atentado. También detuvieron a su hija y a su compañero, Eliseo Bayo.

"Me golpearon en el estómago y el hígado"
Según cuenta Lidia Falcón, la “golpearon en el estómago y en el hígado”, le “tiraron de los brazos que parecía que se salían" y la tuvieron tres días “sin dormir, ni comer, ni beber”.

Billy el Niño, un sádico que disfrutaba
Billy el Niño y Conesa la colgaron con dos pares de esposas a dos ganchos que estaban en el techo, y como sus muñecas eran demasiado pequeñas y caía una y otra vez, la ataron con cuerdas. Entonces, comenzaron a darle puñetazos en abdomen, estómago e hígado; los golpes le provocaron que perdiera en varias ocasiones el conocimiento.

Falcón recuerda así a Billy el Niño: "Era un sádico. Le gustaba. Se veía que disfrutaba de esos momentos". “Mientras me golpeaba en el estómago me dijo: 'Ahora ya no parirás más, puta'".

No hay rastro de la detención en el Archivo Histórico
Al noveno día la trasladaron a la Prisión de Mujeres de Yeserías en Madrid. Tenía rotos los tendones supraespinosos de los dos brazos y rasgados la matriz y los músculos del abdomen. En aquella prisión estuvo nueve meses, hasta el 11 de junio de 1975 ,cuando le concedieron la libertad provisional bajo la fianza de 30.000 pesetas.

Tras aquellos interrogatorios, Lidia Falcón ha tenido que operarse hasta cinco veces para tratar de paliar las consecuencias de aquellas torturas en hombros, estómago y matriz.

Falcón acudió al Archivo Histórico en busca de los expedientes sobre su detención. No existía ningún rastro. Su nombre sólo aparece en documento que recoge una conversación mantenida por dos policías. "Todo ha sido eliminado. Es parte del pacto de silencio la Transición. Todo aquello queda atrás. No hay culpables. No hay condenados. No hay investigaciones. España es un país único y el bipartidismo tiene gran parte de la culpa", afirma Falcón.