Ana Mato no ha adelantado a que áreas o servicios afectarán los supuestos 7.000 millones de euros de recorte que se aplicará en sanidad –supuestos, porque el Gobierno sigue sin confirmar la cifra, solo sabemos que habrá un hachazo de 10.000 millones en sanidad y educación. La titular de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se ha limitado a afirmar que el Gobierno va a garantizar la estabilidad del sistema sanitario y va a dar tranquilidad a todos los ciudadanos a través de un Pacto de Estado.

La ministra que está permitiendo la quiebra de la sanidad pública
Mato respondía así en el Pleno del Congreso a una pregunta del diputado socialista José Martínez Olmos sobre cómo se van a mantener la gratuidad, la equidad, la calidad y la cohesión del Sistema Nacional de Salud con los recortes que piensa acometer el Gobierno en materia de sanidad, tras señalarle que será recordada como la ministra "que está permitiendo la quiebra” del modelo de sanidad pública, “con su silencio cómplice y escondida en su despacho".

La herencia
La ministra ha dicho que los Presupuestos son consecuencia de las "desastrosas cuentas públicas" que dejó el Gobierno socialista, y ha incidido en que "son los necesarios para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud que ustedes han puesto en riesgo".

Wert niega que se trate de un recorte "brutal"
Como Mato, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha achacado el recorte en educación al déficit dejado por los socialistas y ha negado que se trate de una reducción brutal del presupuesto, como lo ha calificado el diputado socialista Mario Bedera. “Brutal es comprometerse a una reducción del déficit público e incumplirlo en un 78 %", afirmó.

Según ha puntualizado Wert, el impacto relativo de los recortes en los Presupuestos de su ministerio "se limita al 0,6 % del gasto público educativo total del país", ya que el grueso del mismo está transferido a las comunidades autónomas.

La herencia es lo "brutal"
El titular de Educación insistió en que lo brutal es la desviación del compromiso del déficit público, que ha obligado a una máxima austeridad y eficiencia en el gasto, que en el caso del gasto en educación obliga "a ser selectivos", según dijo.