Mariano Rajoy no quiere reconocer su derrota en Andalucía y en su reunión con la cúpula popular hoy, para analizar el resultado de las elecciones de este domingo, ha dicho que no es extrapolable a nivel nacional y que el PP volverá a ser la fuerza más votada en los comicios municipales y autonómicos de mayo. El presidente ha sufrido la ‘espantada’ de la mayor parte de los líderes regionales, once de ellos no han asistido a la cita en Génova, alegando razones de agenda.

La culpa es... de la crisis
Según fuentes populares, citadas por EFE, Rajoy ha reconocido cierto desgaste, que ha vinculado con las consecuencias de gobernar en tiempos de crisis. Aún así, el presidente popular se ha agarrado a un clavo ardiendo, al afirmar que pese a la pérdida de votos y escaños del PP en Andalucía, el resultado conseguido por el partido representa una ligera mejoría respecto al obtenido en las elecciones europeas de mayo del año pasado, ya que ha logrado 300.000 sufragios más. En estas elecciones el PP andaluz ha perdido medio millón de votos.

El mensaje en Twitter
Rebuscando entre los datos, Rajoy, además, ha defendido que el PP ha sido el más votado en cinco capitales de provincia, por lo que el resultado ha sido “bastante razonable”.

En su cuenta de Twitter, puede leerse un mensaje en la misma línea.

 

Un resultado infinitamente peor
Los barones populares han hablado a su manera, al no acudir, la gran mayoría de ellos a la cita en la sede nacional del PP. Otros cargos lo han expresado más explícitamente, como ha sido el caso del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, que ha calificado, sin paliativos, el resultado de “mucho peor que lo que podíamos esperar, infinitamente peor". García-Margallo, amigo íntimo de Rajoy, se ha pronunciado así durante una charla en Casa América, antes de acudir al Comité Ejecutivo de su partido. El ministro ha considerado que "en Andalucía se ha producido un giro hacia la izquierda radical, favorecido por la fragmentación del centro derecha".

Margallo ha ido más allá y ha achacado la derrota a los recortes sociales efectuados por el Gobierno, que Rajoy siempre ha negado que existieran. “Cuando te enfrentas a una enfermedad terminal y recetas un régimen, a la gente no le gusta y opta por algo diferente”, ha dicho, “ha habido que apretarse el cinturón en materia presupuestaria y ha habido que hacer reformas estructurales que han tocado nervios muy sensibles y entonces la gente no te vota”.

Sánchez-Camacho también habla claro
Otra de las dirigentes del PP que parece tener los pies en la tierra es Alicia Sánchez-Camacho, la presidenta del PP catalán, quien a su llegada a Génova
ha declarado a preguntas de los medios de comunicación que el partido tiene que explicarse mejor y "saber interpretar bien lo que nos han dicho los andaluces". Para la diputada popular la derrota es responsabilidad también de la cúpula del PP y del Gobierno, que se ha volcado en la campaña.

Posada reconoce el fracaso, pero sale en defensa de Rajoy
En la misma tónica, el presidente del Congreso, Jesús Posada, ha dicho que los ciudadanos en Andalucía "claramente nos han dado un correctivo y estamos bastante peor que en 2012". Eso sí, Posada no ha dejado mal al líder popular, al añadir que el fracaso en estas elecciones no es responsabilidad de Rajoy, sino de “las circunstancias”.