Finaliza un curso político apasionante y a la vuelta de vacaciones comenzará otro vital para los derechos y la calidad de vida de millones de españoles y madrileños

En el contexto de regeneración democrática a nivel nacional, Pedro Sánchez, al frente del PSOE, planteó una moción de censura audaz y valiente, como un acto de imprescindible limpieza democrática. La moción se explicaba sobradamente por la excepcional coyuntura de déficit ético y por la necesaria regeneración del partido gobernante. Recordemos que la sentencia judicial del caso Gürtel convierte al PP en el primer partido nacional condenado por corrupción.

Así lo comprendió la mayoría del arco parlamentario, que apoyó la moción.

Sin embargo, ganada la moción, lo que ha dotado de talla política a Pedro Sánchez y de un extraordinario capital político a su Gobierno, tanto nacional como internacionalmente, ha sido el brillante elenco de ministros y ministras que ha puesto al frente de las carteras ejecutivas.

Ha fichado a las personas más preparadas. Ha nombrado a aquellos que, pertenecientes o no al partido, pueden aportar prestigio por su trayectoria vital o por su experiencia exitosa de gestión y, además, por su altura de miras para afrontar con solvencia e ilusión los grandes retos que España tiene por delante.

Entre esos retos, y situados en un plano político, es preciso llevar el capital de regeneración democrática, cambio e ilusión a todos los rincones del país.

El año próximo, los ciudadanos y ciudadanas expresaremos nuestras preferencias políticas en los ámbitos local, autonómico y europeo.

Quienes conformamos el Partido Socialista de Madrid tenemos dos urgencias ineludibles:

Por una parte, devolver el protagonismo a la ciudadanía de la Comunidad de Madrid. Esto se podrá lograr poniendo el foco de atención en las necesidades sociales, económicas, culturales y de sostenibilidad ambiental de las personas, y aplicando soluciones eficaces, eficientes y realistas. No se trata de soñar, se trata de actuar con nuestros medios y posibilidades, pero con ambición y apertura de miras.

Por otra parte es preciso regenerar la vida institucional. Madrid ha sufrido mucho institucionalmente en las últimas legislaturas (casos de corrupción al máximo nivel, presidentes encarcelados, dimisiones, mociones de censura, Cifuentes, Aguirre, Granados, González, Gallardón…). Merecemos dignidad en nuestro gobierno e instituciones.

Necesitamos un gobierno solvente, que entienda y sepa trabajar en el nuevo marco político de mayorías variables, y que cuente, como el de Pedro Sánchez, con los mejores en todos los ámbitos gubernamentales, parlamentarios y de representación. Un gobierno que aporte perfiles profesionales de nivel, personas con trayectorias de gestión contrastadas, comprometidas y con vocación de servicio para mejorar la vida de las personas de su comunidad.

Este Gobierno sólo puede encabezarlo quien tiene la credibilidad y aporta las garantías para liderar un proyecto y un equipo así. Esta persona es Ángel Gabilondo, ciudadano comprometido con el proyecto y los valores socialistas, capaz de escuchar, de comprender y de explicar.

Gabilondo es el candidato que puede formar equipos con prestigio y experiencia, solventes y eficaces, y centrados en poner en marcha soluciones. Ya lo ha demostrado sobradamente en su trayectoria profesional como rector de la Universidad Autónoma de Madrid, como ministro de Educación y, en los últimos tres años, como portavoz del grupo parlamentario socialista en la Asamblea de Madrid y líder de la oposición.

Necesitamos un Gobierno en Madrid como en España, con los mejores.