Federico Jiménez Losantos sacaba brillo a su afilada lengua para sacarla a pasear cuando Teodoro García Egea se sentase en el estudio de EsRadio. Era el momento para echar en cara al secretario general del Partido Popular su exceso de cobardía al no acabar con los gerifaltes de la anterior etapa de los conservadores.

Y así lo hizo. Federico le espetaba que “como no los matéis, os matarán”, en clara referencia a María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y compañía. Entre tanto, Egea justificaba que la intención de este nuevo PP es hacer “una renovación tranquila sin olvidar nuestra historia”.

Escudero de Rajoy

De esta manera, sacaba pecho por juntar en el cónclave del partido hace dos semanas a Mariano Rajoy y José María Aznar. “No me imagino al PSOE haciendo una convención como la nuestra, con dos expresidentes”, añadía Egea que salió en defensa de Rajoy ante los constantes ataques de Federico hacia el ex jefe del Ejecutivo.

Pero también tuvo palabras para Pedro Sánchez, al que le echó en cara que tardara tanto tiempo en reconocer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. No obstante, Egea destacaba que “Sánchez tiene que venir a España de visita oficial, porque están a punto de cumplirse los 183 días que te obligan a cambiar el domicilio fiscal”. “No tendrá derecho a pagar impuestos en España del tiempo que lleva fuera”, ironizaba el secretario general de los conservadores.

La hazaña de Teo

Pero antes de entrar en materia, hubo tiempo para algunos momentos más distendidos. Federico Jiménez Losantos presentó al secretario general del Partido Popular, que no era la primera vez que acudía al estudio de EsRadio. Previamente, el periodista recordó una de sus hazañas extrapolíticas más recordadas por la opinión pública.

Un hecho que tuvo lugar en 2008, con un joven Teodoro frente a la Catedral de Murcia. El actual número dos de Casado compitió en un campeonato de lanzamiento de hueso de aceituna. El político se llevaría la victoria en este extraña pero común competición. “Muchos se ríen, pero hay que hacerlo”, señalaba complaciente Losantos mientras le preguntaba cuál fue su récord. Egea respondió, con orgullo, que fueron “19 metros”. Una marca que en su momento no se creía.