Por eso, durante 10 meses, se decía que la política de comunicación de la Conselleria de Salut era un cúmulo de desaciertos. Que no se podía estar lanzando a cuentagotas recortes de salarios, expedientes de regulación, cierre de centros de asistencia primaria, cierre de hospitales durante el puente de la Constitución, despidos de eventuales... Que todo era un gran desastre comunicativo.

Trocear la sanidad pública
Hoy, diez meses después se ha demostrado que todo era una gran mentira. Que todo era un gran montaje que ocultaba la verdadera intención del Gobierno de la derecha nacionalista catalana: la privatización masiva de la sanidad pública. ¿Qué ha sucedido? Pues, simplemente que el Gobierno ha quedado en evidencia al conocerse un informe del Institut Català de la Salut –según el president Mas sólo un documento de trabajo- que planea trocear la sanidad pública en 20 empresas abiertas a la entrada de capital privado y con la posibilidad de que los médicos puedan convertirse también en accionistas.

El documento hecho público por El País da la vuelta como a un calcetín a la sanidad pública que con la nueva estructura podrá despedir con menos impedimentos a su personal, reducirá salarios de forma sustantiva y cerrará todos aquellos centros que no tengan ningún tipo de rentabilidad económica, aunque sí tienen una rentabilidad social evidente.

Después de 10 meses, se entiende que Artur Mas eligiera como conseller de Sanitat a un hombre independiente. Independiente porque no militaba en ningún partido político, pero sí que tenía una militancia concreta. Su puesto anterior antes de entrar en el gobierno: presidente de la patronal de hospitales.

Coincidencia con el PP
Artur Mas ha negado hoy la privatización en el Parlament, pero el documento deja muy claro que el ICS dejará de ser lo que era y será la punta de iceberg de un holding empresarial con criterios privados de funcionamiento. O sea, con ánimo de lucro. Mas espera que el próximo 20-N gane las elecciones el PP, con el que también coincide en este planteamiento. No en vano, Ana Pastor presentó en Barcelona el proyecto sanitario del Partido Popular anunciando una revolución. Las primeras escaramuzas han empezado en Cataluña de mano de su aliado.