Al menos así lo ha declarado el señorito-cantante-presentador. La verdad es que no es nada extraño visto las amistades que se van conociendo del ex Presidente valenciano.


Como tampoco lo son las declaraciones que ha hecho Osborne a Vanitatis. A diferencia de otros genoveses que intentan marear la perdiz, este delicuente de cuello blanco y micrófono al aire no disimula lo que piensa. Se desenvuelve con soltura y desparpajo. Pertenece a ese grupo de genoveses que se sienten cómodos con un Mariano, el estadista que da cobijo a la derecha más radical y aparatosa que desde hace años el cantante señorito representa. Dios los cría y el fraude fiscal lo une.