Definitivamente la precampaña ya ha empezado, si es que en algún momento llegó a terminar. Los partidos han comenzado con sus actos con un Pedro Sánchez dando mítines o con Podemos e IU abrazándose por el pacto alcanzado. Pero el caso del Partido Popular es diferente, hay una división clara entre aznaristas y el Gobierno actual y, unos a otros, parecen divertirse tirando piedras que, en realidad, caen sobre su propio tejado, el del PP.

En parte esto es lo que se ha podido ver este martes durante la celebración de un acto organizado por la Red Floridablanca, un grupo de militantes populares más que cercanos al expresidente José María Aznar, tanto, que se les podría definir como la pequeña FAES. Y decimos en parte porque no sólo han usado sus palabras para criticar la labor de Rajoy y su Gobierno, sino que también para mandar un mensaje enmarcado con las exclamaciones del miedo: “ETA no ha sido derrotada”. 

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El PP y ETA en campaña electoral

Cuando queda menos de un mes y medio para que los españoles vuelvan a las urnas, los aznaristas vuelven a sus orígenes y apuestan por el miedo como forma de presión. Con un debate titulado ¿Hemos derrotado a ETA?, la fundación pretendía dejar clara una cosa: “ETA no ha sido derrotada ni en el ámbito militar, porque no ha entregado las armas, ni en el social”, ha dicho Isabel Benjumea, Directora de Floridablanca, apuntando que es “denigrante” que se reciba a Otegi como “un hombre de paz” en el Parlamento Europeo. En esto es en lo que se apoyan para asegurar que la banda terrorista sigue con nosotros y que su horror, como han llegado a decir algunos de los presentes, entre ellos el periodista Hermann Tertsch, puede llamar a nuestra puerta a las cuatro de la mañana y, si lo hace, el que esté al otro lado será un miembro de ETA que viene a buscarnos.

Es cierto que no es la primera vez que el PP usa a ETA y el miedo que la rodea en momentos decisivos como unas elecciones. La diferencia es que, ahora, no es la cúpula o los que mandan quien tira de este tema. Desde hace tiempo en el Ejecutivo de Rajoy manda el discurso de la derrota del Estado sobre la banda terrorista, algo que le ha creado más de un problema con las víctimas.

Pues bien, con esta otra posición, la red Floridablanca y muchos militares populares, entre ellos la expresidente del PP en el País Vasco Maria San Gil, rompen con Rajoy y lo que representa. Una forma de demostrar que, cada vez más, Mariano se está quedando sólo frente a Aznar y su entorno que sí tienen el apoyo de las víctimas del terrorismo. Y esto, no es poco cuando hablamos del PP.

“No hemos derrotado a ETA porque sigue existiendo. Es una banda terrorista que sigue frustrando el modelo a seguir en el País Vasco para conseguir su objetivo: que haya un lendakari terrorista”, ha denunciado Ana Velasco Vidal-Abarca, patrona de la Fundación Villacisneros y víctima de la banda.

“La reciente salida de la cárcel del etarra Arnaldo Otegui en lor de multitudes ha puesto de manifiesto la indolente actitud de la sociedad española, incapaz de expresar el más mínimo rechazo ante el dolor causado durante tantos años y, sobre todo, ha evidenciado el olvido al que las víctimas del terrorismo se han visto abocadas, especialmente por parte de las fuerzas políticas que hasta ahora las defendieron”, añade la red con un claro destinatario.

Y ya que estamos… un repaso a Rajoy

Pero Vidal-Abarca no era la única figura representativa de la sala. En una cafeterería de uno de los barrios más afortunados de Madrid se han dado cita figuras tan importantes como María San Gil o la presidenta de la Fundación Gregorio Ordóñez, Ana Iríbar. Pero también las caras más ilustres de la caverna mediática representadas por Hermann Tertsch e Isabel San Sebastian.

“Hemos perdido la batalla porque no nos hemos presentado a darla. Cuando no te presentas y pierdes por incoparecencia pierdes la dignidad… el Gobierno se ha rendido”, ha lamentado San Gil.

Todos han estado de acuerdo en una cosa: Rajoy ha mirado para otra parte y no escucha las necesidades de quien les vota. Es más, le han acusado de incumplir su programa electoral y sus promesas. ¿Qué raro, no?

Según han denunciado, antes de llegar al poder, el partido prometió presentar un proyecto de Ley para que la diáspora vasca pudiera votar, “una ley que podría haber aprobado con su mayoría en estos cuatro años y que han preferido guardar en un cajón”. ¿Por qué? Pues porque estaban a otras cosas o, como dice la viuda de Ordóñez, porque “mientras en el País Vasco algunos se dejaban la vida, Madrid se estaban repartiendo sobres en las sedes de los partidos”.

Y es que para este grupo de militantes populares, la razón de que el PP haya perdido 3,5 millones de votos en las pasadas elecciones es Rajoy y su falta de valores morales, por lo que no dudan en pedir con voz en grito un congreso nacional abierto para que todos puedan votar y conseguir la renovación necesaria.

“Somos infinitamente muchos más los militantes del partido y podemos forzar un cambio en el partido”, decía Isabel Benjumea.

 

El partido no escucha a las bases

Las voces de algunos militantes también se han hecho oir para ser criticas y denunciar que “una cosa es el PP, otra el Gobierno y otra las bases” a las que se ignora radicalmente. “Esto es indecente y el Gobierno hace lo que quiere”, decía uno.

“Soy un diputado por Cuenca y mira, aquí estoy”, en un acto de una organización que pide la cabeza de Rajoy, apuntaba otro. “Hace falta una regeneración para que la derecha vuelva a tener presencia”.

Y pensará Rajoy, con amigos como estos quién quiere enemigos.