Estos datos, aunque la foto final dependerá del porcentaje de ciudadanos que acudan a votar, anuncian una más que probable mayoría absoluta del PP. En concreto, según se ha explicado a ELPLURAL.COM, si la diferencia de votos a su favor es superior al 8% la mayoría absoluta de Mariano Rajoy sería inevitable. Por hilar más fino, si en las últimas 72 horas no se movilizan los votantes tradicionales socialistas, lo que muestran los actuales ‘trackings’ que manejan en Ferraz daría como resultado un Parlamento con unos 190 diputados de la derecha, con la izquierda dividida entre el PSOE, con unos 120 diputados, e Izquierda Unida, que muerde un buen puñado de votos que antes había sido socialistas.

El peligro del voto dividido de la izquierda
En el entorno de Rubalcaba el desgaste que sufriría el PSOE a su izquierda resulta especialmente preocupante. A causa del sistema d’Hondt y la forma de contabilizar los llamados “restos”, explican a ELPLURAL.COM, muchos votos progresistas se perderán sin llegar a beneficiar a Izquierda Unida, sino que pondrán más diputados en manos del PP.  Provincias de pocos habitantes, como Soria, Ávila… son ejemplos claros.  En más de 40 provincias, advierten en el PSOE, resulta imposible que la coalición que lidera Cayo Lara obtenga representación alguna y los votos que vayan a IU serán votos perdidos. Para ellos y para la izquierda en general.

Por eso Rubalcaba viene avisando de una manera cada vez más clara del peligro que tiene esta fragmentación del voto progresista. Y de sus consecuencias. Aunque es doloroso para la coalición que dirige Lara, es cierto que esa división del voto de izquierdas puede acabar, irónica y paradójicamente, por provocar una debilitación del Estado de Bienestar al favorecer una victoria aún más rotunda del PP.

Un poder tal en manos de un partido no tiene precedentes en España
Y es que la mayoría absoluta del Partido Popular en el Congreso daría paso a un control político, económico y social, un monopolio del poder, en fin, para una línea ideológica, sin precedentes en la España democrática. En estos momentos el PP gobierna solo o en coalición en Galicia, Cantabria, Navarra, Aragón, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia, Baleares, Murcia y Extremadura. Y aún, si cabe, de manera más hegemónica en los municipios. El PP gobierna en todas las capitales de provincia fuera de Cataluña y el País Vasco –también gobierna Vitoria- con sólo cuatro excepciones, casi testimoniales, por tratarse de ciudades pequeñas: Cuenca, Toledo, Soria y Pamplona, donde gobiernan sus socios de UPN.

Se dice a veces que el PSOE en 1982 obtuvo un poder similar. Se olvida que el proceso autonómico entonces aún estaba por consolidarse y la mayor parte de las competencias estaban sin transferir ¿Qué se puede esperar de un poder tan absoluto en manos del Partido Popular? Quizás valgan como referencia los gobiernos de José María Aznar entre los años 2000 y 2004. Fueron los años del encumbramiento del aznarismo, que acabaron con aquel presidente hablando con acento tejano, haciéndose fotos en ranchos con los “pies encima de la mesa”, casamientos “imperiales” en El Escorial, las presiones sobre los medios de comunicación –estuvo cerca de entrar en la cárcel algún editor que hoy busca la sombra del PP- y la entrada en guerras frente a la voluntad de millones de españoles que se habían echado a las calles pidiendo lo contrario.

“Algunos van a protestar mucho” después del 20N
Maria Dolores Cospedal, la primera mujer que citó Rajoy en TVE al enunciar los nombres de personas a quienes está agradecido por su apoyo, dio hace unas horas la primera clave clara de cuál va a ser la política del PP en los próximos meses si alcanza el gobierno con mayoría absoluta. Lo hizo, eso sí, de manera indirecta, al valorar las consecuencias de esas políticas: “algunos van a protestar mucho cuando el gobierno diga lo que hay que hacer para sacar el país adelante”.

¿Qué “hay que hacer” según el PP? Rubalcaba en el debate con Rajoy le acusó de ir a seguir los dictados de la CEOE. Y los dirigentes empresariales han sido mucho más claros que los dirigentes políticos ‘populares’. Hoy mismo el vicepresidente de la patronal, Arturo Fernández ha advertido que Rajoy debe tomar “medidas muy duras al día siguiente” del 20N. Entre las que propuso antes estaba la reforma del mercado laboral, con indemnizaciones de 12 días o rebaja en los sueldos para los primeros contratos. Ahora advierte de “medidas difíciles de aceptar” por la ciudadanía, en especial “recortes sociales que no se vean correctamente y chirríen…”

El peligro de una política sin contrapesos
A la influencia de la CEOE en lo económico, hay que sumar la influencia de otras organizaciones e instituciones, fundamentalmente la Iglesia,  en los campos sociales.  El PP ya ha advertido de cambios en políticas educativas, y de pasos atrás en leyes como la del aborto, el matrimonio homosexual, muerte digna…

Todo esto con una oposición muy debilitada. Un PSOE por debajo de los 120 diputados y unos grupos minoritarios con una capacidad de influencia testimonial, incluida Izquierda Unida. Una situación de poder monopólico, sin apenas contrapeso, desconocida en España. Claro que todo esto siempre según las encuestas. Queda el 20N.

Francisco Medina es director adjunto de ELPLURAL.COM