El foro “Gobernar el cambio global” en Ferraz ha contado, además de la intervención del expresidente, con la de la coordinadora de la Ponencia marco de la Conferencia Política, Cristina Narbona, así como con la del secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, Eduardo Madina, que ha ejercido de moderador. Entre el auditorio destacaba la presencia de Alfredo Pérez Rubalcaba, para quien González ha tenido palabras de aliento: “Es lo mejor de la política nacional, se mire para donde se mire”.  También se refirió al candidato al aludir al caso Faisán para lamentar que se pierda tiempo en España en un "supuesto caso" antes que en el debate clave de la crisis, el de que "la única salida es socialdemócrata", pero recordó que en Francia o Alemania también están enredados en cuestiones internas.

Desequilibrios antes de la crisis

González volvió a insistir en los elementos que han preludiado esta crisis, marcada por una estadio de globalización económica e interdependencia que era inexorable y estuvo marcado por la irrupción de las nuevas tecnologías, la caída de la URSS y el proceso de desregulación de los mercados que venía desde los 80. Una globalización que trajo crecimientos para también “desequilibrios lacerantes” y que en Europa supuso perder de vista elementos básicos como el principio de redistribución y cohesión social. La crisis actual tuvo “un primer ensayo en el 2000” en Asia y “nos estalló en la cara” en 2008 con la “implosión financiera”.

Más Europa… y eurobonos
El expresidente insistió en la “encrucijada” en la que se encuentra Europa, pero recalcando que no habrá salida en el Viejo Continente sin más UE. Y es que no puede haber política monetaria común sin política económica común. En este sentido citó el caso de Irlanda -que acude a los fondos europeos para reflotar su sistema financiero pero mantiene un impuesto de sociedades mucho menor al de resto de países miembros- para apuntar a la necesidad de una coordinación de las políticas fiscales. También tachó de “serio” el “problema de la deuda”, aunque recordando que en países como España está más en el sector privado que en el público, donde es 20 puntos menor que la de Alemania. Y lanzó un mensaje claro a las recetas que Merkel está imponiendo en la UE: “Si me comprometo a la estabilidad presupuestaria usted se compromete al eurobono como mecanismo”. Para González,  “no se puede tanto para una cosa tan clara” como los eurobonos, y es que “obsesionados por la deuda nos estamos olvidando, todos, del crecimiento”, algo básico para los inversores. Y en estos momentos relajar los intereses que algunos países de la UE están pagando por su financiación es clave para la recuperación. Aseguró que en caso de ser Zapatero, exigiría al Consejo Europeo que pusiera ya en marcha ese instrumento.

“Los americanos tienen algo más de razón”
Sobre los desacuerdos entre EEUU y la UE, donde Obama se muestra más partidario de los estímulos públicos que Merkel-Sarkozy, González sentenció que “los americanos tienen algo más de razón que nosotros”, insistiendo en que no se puede resolver el problema de la deuda “a costa de que la economía no crezca” porque se entra en un callejón sin salida en el que los inversores exigen muchos intereses si no ven expectativas de crecimiento. La receta de González pasa por “estabilidad presupuestaria con eurobonos y armonización fiscal” y sin olvidar “las reformas internas”.

El reto de la socialdemocracia
Tras subrayar paradojas de nuestra sociedad, como un ritmo de envejecimiento de la población que hace insostenible el sistema mientras que el paro juvenil asciende al 40%, González subrayó la “idea-fuerza” a la que debe recurrir la socialdemocracia: “Demostrar que lo que proponemos es más eficiente económicamente que lo que proponen los de los desequilibrios y las privatizaciones”. Ironizó así con que no se trata de tener “más cara de buenos” sino en ser “más eficientes y competitivos”, y es ahí donde la cohesión social y las políticas públicas creadoras de riqueza en educación y sanidad entran en juego, porque “además es más eficaz para todos que lo que proponen los de incrementar las desigualdades y las privatizaciones”. Se trata así de un planteamiento “ofensivo, no defensivo” y que debe ser la respuesta “para España, para Europa y para el G-20”.

Narbona insiste en la sostenibilidad
Por su parte, Narbona subrayó el reto de la socialdemocracia de incorporar la sostenibilidad a su agenda, y es que mientras el socialismo es reconocido “por lo que ha hecho por la igualdad de los grandes servicios básicos, la educación, la sanidad y las pensiones” todavía no lo es por su apuesta por el crecimiento sostenible, y más cuando “con la crisis precisamente tenemos que hacer más con menos”. “La lucha contra los paraísos fiscales también parece una utopía, pero depende de la voluntad política”, apuntó como otro de los desafíos del socialismo. En ese sentido  recordó que después de años en el que “los movimientos sociales han planteado la tasa Tobin” ahora esta es propuesta por Sarkozy o Barroso.