Pedro Sánchez lo definió muy bien el domingo en A Coruña: lo que España necesita son acuerdos y no la "vetocracia" que PP y Ciudadanos quieren imponer. Y resumió la situación a la hora de votar. Nos encontraremos con dos opciones: "una democracia en la que puedas ponerte de acuerdo con los que piensan diferente, o únicamente con los que piensan igual que tú".  Y para dar idea de sus intenciones, expresó que la virtud que le caracteriza es la de ser testarudo.

Ese tesón que resalta Sánchez sobre su persona es el que, sin duda, le está llevando a protagonizar el primer puesto en los estudios de opinión sobre la intención de voto y los posibles resultados en las urnas del 28 de abril. Distintos medios han publicado encuestas que arrojan resultados muy ilusionantes para el electorado progresista, mientras apuntan a un retroceso de la derecha con un voto muy segmentado. La opción preferida sería por tanto el partido que fundó Pablo Iglesias, que podría superar los 121 escaños. El PP, como segunda fuerza se quedaría lejos, en 70 parlamentarios. Ciudadanos y Podemos les seguirían en ese orden.

El presidente del Gobierno quiere continuar al frente del Ejecutivo para retomar proyectos que no han podido llevarse a cabo, y dice que está dispuesto “a tender la mano a todos los partidos” tras las elecciones generales. Postura sana e integradora pensada en el objetivo del bien común, muy alejada de los postulados de Albert Rivera y su segunda de a bordo, Inés Arrimadas, de Ciudadanos.  Ambos políticos no pierden ocasión para reiterar por activa y por pasiva que no piensan pactar con el PSOE de Pedro Sánchez.

Parece claro que acabarán intentando reproducir la fórmula de Andalucía acordando lo que sea preciso con el Partido Popular y con la extrema derecha de VOX,  a pesar de las débiles protestas de algunos populares, o el intento ridículo de Rivera de mantener distancia de sus amistades peligrosas en la foto de la plaza Colón.Por si hay alguna duda, su candidato a la presidencia de la Generalitat valenciana, Toni Cantó, lo ha dejado muy claro. "No tengo ningún problema en exportar el modelo andaluz a la Comunitat. Creo que los valencianos saldrían ganando". Una buena muestra de que la formación naranja se aleja cada vez más de su deseado centro conservador y moderado.

Ahora bien, pese a los cantos triunfalistas del PSOE, Sánchez aconsejó prudencia durante su presencia en Galicia: “Hay mucha gente que nos dice que el 28 de abril nos va a votar. Bien, pero no nos confiemos, aprendamos de lo que ocurrió en Andalucía y movilicémonos". Así es. es.Enric Sopena es Presidente ad Meritum y fundador de El.Plural.com