Boix ha recordado que algún testigo se ha referido a Camps como “racanillo”, por lo que, según puntualizó, no ve “sentido” a las acusaciones contra el expresidente valenciano, al que ha descrito, además,  como “extremadamente afectuoso, entrañable y muy pendiente de los problemas de los demás”.

Un interés político
El letrado ha apuntado que la acusación popular "representa los intereses de cuatro ciudadanos" de un partido político distinto al que milita el acusado. "Realmente esto tiene que ver con algo que los ciudadanos en general rechazamos: cuando la política entra por la puerta, la justicia sale por la ventana", ha afirmado.

Un  proceso "absurdo"
Javier Boix ha considerado que se trata de un proceso “absurdo" porque la mujer de Camps es la que gestionaba la economía familiar y porque “no tiene sentido” que el expresidente se dejase regalar "unas pocas prendas" cuando "cada una de ellas comparadas con las que se compra aquí al lado valen la mitad".

Expresiones llamativas
Sobre las llamadas telefónicas grabadas por la Policía que probaron la estrecha relación del expresidente valenciano con el cabecilla de la Gürtel en Valencia, Álvaro Pérez (El Bigotes), al que calificó de “amiguito del alma”, el abogado defendió que son expresiones “llamativas” propias de Camps, porque “él es así”.

Camps no pedía ticket por su imagen
El abogado ha justificado que Camps no haya podido probar que pagó los trajes porque “nadie guarda las facturas” y, además, según agregó, el expresidente no pedía tickets en establecimientos para no dar la impresión al ciudadano de que luego se lo podía desgravar. "Nunca ha pedido un ticket para preservar su imagen", ha afirmado el letrado.