Lejos de lo que podría esperarse, que ante la amenaza de esa bomba de relojería que es Bárcenas, el Partido Popular uniera sus fuerzas para defenderse y sobre todo, proteger al líder, al parecer está ocurriendo todo lo contario y los enemigos políticos de Rajoy dentro del partido, que en 2008 intentaron desplazarle, ven ahora su oportunidad para una revancha. Fuentes de la formación, citadas por ‘El País, ofrecen claves de cómo está viviendo el PP esta crisis, en la que la retirada, a medias, Esperanza Aguirre está desempeñando un papel destacado.

Inquietud en el PP
En el PP hay  “inquietud, desconcierto y preocupación” . Primero porque las revelaciones sobre los 22 millones de euros en Suiza de Bárcenas, hombre clave en las finanzas del partido durante dos décadas, condena al partido al descrédito. Segundo, porque se empieza a hablar ya de guerra interna, como sucedió en aquel Congreso de Valencia de 2008.

Hay algunos que no aceptan a Rajoy
Un dirigente nacional cercano a Rajoy ha dicho a El País lo siguiente: “Aquí lo que está pasando es que hay una serie de personas clave, dentro del PP y en algún medio de comunicación, que siguen sin aceptar que Rajoy ganó aquel congreso de Valencia en 2008 y ahora, como entonces, quieren poner en marcha una operación para debilitarle”.

La cena en Almería
Rajoy mantuvo el viernes una cena con un grupo selecto de sus colaboradores en Almería, a donde se había desplazado para participar en la Intermunicipal del PP. Varios de los asistentes a esa cena comparten la tesis manifestada anteriormente.

Una maniobra a la desesperada de Bárcenas
Otras fuentes, sin embargo, se centran en Bárcenas y creen que es él que ha montado esta operación para amenazar a Rajoy con el objetivo de que intervenga y le saque del atolladero jurídico en el que se encuentra. El extersorero ha acusado a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado de perseguirle. Se trata de una maniobra a la desesperada para chantajear al líder del PP, sostienen esas fuentes.

La reaparición de Aguirre
Y en medio de todo esto la reaparición de Aguirre, la otra cara de la moneda en aquel lejano Congreso de Valencia en 2008 cuando la política popular tenía la ambición de ponerse al frente del partido. La expresidenta madrileña ha estado muy presente esta semana en los medios de comunicación y no precisamente para ayudar a Rajoy, sino más bien para ponerle en evidencia. En varias entrevistas ha repetido que a ella no le “tembló el pulso” para destituir a sus implicados en la Gürtel en Madrid -Rajoy protegió a Bárcenas por más de un año, le pagó las costas de su defensa y le dejó un despacho en Génova. Además, Aguirre se mostró “muy sorprendida” de que nadie supiese nada de las fechorías de Bárcenas y pidió que el partido habrá una investigación interna, dejando lugar a la duda. A la dirección nacional del PP no le ha gustado nada la actuación de la aún líder de la formación en Madrid.

Cada palo con su vela
La estrategia del PP por el momento es negar todo y, sobre todo, salvar a Rajoy. En ese sentido, su número dos en el partido, Cospedal, ha advertido que “cada palo aguante su vela”. Una expresión que parece dirigida a los que le precedieron (Javier Arenas, Ángel Acebes y Francisco Álvarez Cascos) y con la que pretende distanciar a su jefe y a sí misma de la expuesta caja B y los sobresueldos en negro. Pero Rajoy no acaba de aterrizar en el partido, donde ha sido de todo: responsable de campañas, organización, vicesecretario, secretario general y presidente, con Bárcenas de tesorero, por cierto. El Mundo publica hoy que Rajoy y Cospedal acuerdan revisar la gestión de Bárcenas en la tesorería.

Esta crisis beneficia a Aguirre y, sobre todo, a González
Las fuentes citadas por El País sostienen que, en cualquier caso, a Aguirre y su sucesor, Ignacio González, les viene de perlas que Rajoy salga debilitado de este escándalo ante la complicada situación que se va a abrir en el PP de Madrid ante la elección de los candidatos al Ayuntamiento de la capital y a la Comunidad. Los próximos a Rajoy especulan con que la alcaldesa, Ana Botella, e Ignacio González podrían tener pocas opciones de repetir.