La caída del dictador Ben Ali, puso al descubierto la gran vitalidad de la sociedad civil tunecina. En las negociaciones para elaborar la nueva Constitución de carácter progresista, ésta tuvo un papel predominante, canalizado a través de organizaciones sindicales y patronales, de plataformas pro derechos humanos, de asociaciones de juristas. Su objetivo ahora es que tras las próximas elecciones generales y presidenciales se consolide un sistema político estable.

Constitución progresista
 “Esos colectivos han sido el vértice de la transición nacional,” señala la embajadora de la Unión Europea en Túnez, Laura Baeza, en referencia a la capacidad mostrada por unos y otros para ceder en aras del acuerdo. Aprobada en enero, la Constitución proclama la libertad de creencias o la paridad del hombre y la mujer. También establece la creación de un Consejo Superior que garantice la independencia del poder judicial, todavía contaminado por los residuos de la dictadura.

Latrocinio
En medios políticos se calcula que la familia del dictador Ben Ali, ahora refugiado en Arabia Saudí, llegó a acumular el 20% del Producto Interior Bruto de Túnez. Un latrocinio que no se supera con facilidad.  La inestabilidad de su vecina Libia también complica las cosas. A través de esa línea fronteriza, el contrabando de armas, la llegada de nuevos refugiados y el trasvase de terroristas complican la situación. Las autoridades calculan que entres 2.500 y 3000 tunecinos nutren las filas del terrorismo islamista en Siria.



Red de asociaciones
En todo caso, a día de hoy en Túnez numerosas organizaciones de jóvenes, de mujeres, de ciudadanos solidarios trabajan activamente en la educación por la paz, en el control del cumplimiento de los programas de gobierno, en la lucha contra la corrupción, en el fomento de la participación electoral, en la formación de nuevos líderes. Entre otras, la potente red de asociaciones ciudadanas, culturales y de solidaridad, Lam Echaml, ha puesto en marcha un proyecto de transparencia para la extracción de minerales. Un sector hasta ahora totalmente opaco. En cuanto al papel de las mujeres en la vida de Túnez, el embajador de España, Juan López-Dóriga, lo tiene claro. Están decididas a mantener lo conseguido hasta ahora, y tienen mucha fuerza.

Movimiento por la Paz
En esa línea de cooperación, el Movimiento por la Paz, el desarme y la Libertad (MPDL), que preside Francisca Sauquillo, se dispone a aportar sus conocimientos y su experiencia mediante la puesta en marcha de programas específicos que refuercen algunas de las iniciativas en marcha. Para sentar las bases de esa colaboración, una delegación del MPDL se ha desplazado hasta Túnez.