A raíz de una discusión en el Parlamento de Honduras sobre una mejora del software que controla el censo del país centroamericano, hemos sido testigo de una batalla campal más acorde a contextos relacionados con los hooligans que con la política. La brutal pelea obligó a suspender el pleno y tal fue la gravedad de la situación que incluso uno de los políticos usó su cinturón como látigo. De hecho, para más inri, también se pudieron ver petardos y extintores para aplacar a los rivales.