Podemos votará no a la investidura de Pedro Sánchez. Así lo ha anunciado este miércoles Pablo Iglesias en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados. De nada han servido las continuas llamadas del PSOE al mestizaje político que posibilite la formación del denominado “gobierno de cambio y de progreso”.

"O la gran coalición o un gobierno progresista. Cuídese de la naranja mecánica”, le dijo Iglesias a Sánchez. El candidato a presidente del Gobierno expuso entonces los argumentos que más daño podrían a hacer a Podemos en una hipótetica repetición de las elecciones: “No sean tan duros con el PP. No voten con él”, “la peor de las medidas es dejar que Rajoy siga siendo presidente del Gobierno”, o “si votan no se habrán convertido en lo mismo de lo que habían venido a cambiar”.

Visiblemente molesto, Iglesias acusó entonces a Sánchez de traer “consignas compradas de casa” y de afrontar más una “campaña electoral que un debate de investidura”. Evidenció así el temor que se está apoderando en los dirigentes de Podemos ante su no rotundo a un Gobierno del PSOE.

Puro espectáculo

Pero si por algo destaca Podemos es por su capacidad de ofrecer “puro espectáculo pirotécnico y trucos de prestidigitación”. Movimientos geniales como lanzar un Gobierno de coalición sin hablar antes con sus hipotéticos socios o presentarse en el Congreso con un bebé pese a que la Cámara Baja dispone de un servicio de guardería.

Hasta que Pablo Iglesias comenzó su intervención, la atención mediática recaía en los argumentos esgrimidos a favor o en contra de la investidura de Sánchez. Pero el dirigente de Podemos intentó desviar la atención plantando un efusivo beso a su compañero catalán Xavier Domènech. Por si acaso el momento no abría los telediarios, Iglesias forzó la máquina al vincular a Felipe González con "un pasado de cal viva".

Consiguió así un enfrentamiento con el presidente del Congreso, Patxi López, que continúo con otro rifirrafe con el conjunto de los diputados socialistas, a los que acusó de no tener educación. Objetivo conseguido. Los periodistas esperan impacientes la comparecencia de Iglesias para hablar del espectáculo en el Congreso.