Pablo Iglesias estuvo más comedido este sábado que en su intervención del jueves, apremiado en parte por las exigencias de brevedad. En cualquier caso no olvidó los palos a PP, Ciudadanos y al PSOE. Primero criticó la parálisis de Rajoy a la hora de intentar formar Gobierno ironizando con que había dejado finalmente que los poderes fácticos le hicieran el trabajo, incluso le acusó de deslealtad con "el régimen" al negarse a dar un paso atrás para facilitar inicialmente el apoyo de Ciudadanos. En cualquier caso consideró que la actitud de Rajoy y la investidura de hoy era "el epílogo" de una etapa. "Ha sentado las bases para que nosotros, tarde o temprano, le ganemos las elecciones".

El recado al PSOE

Antes los rumores en los escaños que había generado con su anuncio, Iglesias tiró con bala en lo que parecía una clara alusión a los socialistas: "A ustedes les interesa que esto sea rápido e indoloro"
"Hay un nuevo país, hay una nueva España que no tiene miedo pero que sufre", ha asegurado, mandando un mensaje a los españoles que saben lo que es "sufrir" con el paro, la precariedad laboral o los desahucios, o a esa España que cree que la corrupción es evitable y para las mujeres "hartas" de que se hable de igualdad pero no sea real o que quieren poder interrumpir un embarazo "de una manera digna". También aseguró que hay quienes "no entienden por qué no se respeta la pluralidad nacional" y concluyó que el país de todas esas personas "tarde o temprano van a ganar". "Nosotros aspiramos a ser simplemente un instrumento político para eso", deseó, concluyendo que "ahora estaremos en la oposición, pero cuando nos toque estaremos preparados para ganar las elecciones y para gobernar al servicio de esa nueva España".