“A veces uno  se pregunta si los cauces habituales son suficientes”, dice a ELPLURAL.COM el senador leonés. “Estuve hablando con gente de la cuenca minera; hay varios que llevan ya encerrados en una mina de Santa Cruz de Sil más de dos semanas y nadie del Gobierno les hace caso. Como iba a ver al Presidente al día siguiente en el Senado, pensé con ellos en cómo atraer su atención hacia este problema. Pensé en entregarle una carta... Pero es difícil así situar el tema en el centro del debate, así es que acabé pidiendo que me dieran un símbolo, algo más contundente. Uno de los mineros, que conozco, me pasó entonces un casco y me pidió que se lo diera. Un símbolo, ya digo, para llamar su atención sobre un sector cuya muerte están acelerando”.

"Moragas me paró, me puso una mano en el pecho"
Y con el casco se vino Ibán García a Madrid, al pleno del Senado. Cuando llegó a la Cámara, metió el casco en una bolsa de una conocida cadena de tiendas de ropa y se fue a buscar a Mariano Rajoy. El Presidente del Gobierno había estado reunido con el Grupo parlamentario del PP en la cámara alta. Después había comido con alguno de sus colaboradores. Y cuando Ibán García se fue a buscarle, se encontraba reunido en la sala del Gobierno.

Esta sala se une con la del Pleno por un pasillo. Un pasillo en el que no dejan ya grabar a los periodistas desde que las cámaras ‘pillaron’ a Mariano Rajoy ‘escapando’ camino del garaje para evitar las preguntas de los periodistas. “Lo que intenté –dice Ibán García- fue aproximarle en el pasillo. Darle telegráficamente alguna idea para que supiera lo que pasaba…, pero me resultó imposible. Moragas (Jorge, director del Gabinete de Rajoy) me paró, me puso una mano en el pecho, y con sus guardaespaldas hicieron una especie de tapón… Me dije, bueno, ahora me acerco cuando estemos en los escaños”.

"Rajoy me decía, sí, sí, ya, ya..."
Y eso hizo. Siguió la comitiva y, ya en el salón del Pleno, con el presidente en su asiento, cuando Ibán volvió a acercarse al Presidente. “Me acerqué a él, me preguntó quién era y después de presentarme –dice a ELPLURAL.COM el senador socialista- le pedí que se interesara por la situación de la minería del carbón, que retirara al ministro que está ignorando la situación, ni tiene sensibilidad ni da soluciones, y le dije que fuera a visitar a la gente que está allí encerrada. Le pedí eso. Estamos hablando de la situación de 15.000 familias”.

Al senador leonés no le dio tiempo a más. “Hasta ahí llegué. Moragas bajo como un poseído desde su asiento y se interpuso… “Ya está, ya está”, me gritaba. Rajoy, después de que me presenté, me escuchaba sin mirarme, haciendo como que consultaba sus papeles y murmurando “sí, sí, ya, ya…”. Además de Moragas llegó entonces, como se ve en las imágenes, una mujer de seguridad, que comenzó a tirarme del brazo y me llevó hasta el centro de la Sala”.

Es ilegal que los escoltas estuvieran en la Sala del Pleno
La imagen es sorprendente. Un senador siendo arrastrado por una policía de paisano. El reglamento del Senado en realidad prohíbe que esa mujer, que es la jefa de seguridad de los escoltas del Presidente esté ahí. En realidad nadie armado puede moverse por la Cámara. Tan sólo podrían entrar en la Sala del Pleno y armados los miembros del destacamento de la Policía Nacional adscritos al Senado, y porque se lo pidiera el Presidente. La jefa de escoltas actuaba en ese momento de manera ilegal.

“Yo protesté a la policía. Le dije, “perdóneme soy senador y estoy en la Cámara, puedo moverme por la sala donde quiero”… Ella, cuando ya me había retirado, me dijo “tiene usted razón, tiene usted razón”, pero ya me había arrastrado. Es un reflejo de como actúan… Porque lo que me pregunto es si actúan así con un senador y en el hemiciclo, que debe ser sagrado, cómo no reaccionarán en otros sitios, como por ejemplo en el trato con la gente de la cuenca minera”.

"Como siempre, a Rajoy le faltó fineza"
El senador, que ha recibido apoyo de su Grupo, pero, para él lo más importante, de los mineros que le han enviado muchos mensajes, “han entendido lo que pretendía, llamar la atención sobre su situación”, cree que “Rajoy y su gente” hicieron más grande lo que no pretendía ser sino una llamada de atención, por su comportamiento: “Pienso que a Rajoy, como casi siempre, le ha faltado fineza. Si me hubiera escuchado, hubiera recogido el regalo del casco.., si se hubiera mostrado con normalidad, todo hubiera quedado en una anécdota más comprensible, de como debe ser la política. Debiera ser normal que pudiéramos acercarnos de un escaño a otro, sea o no Presidente del Gobierno el que lo ocupa, y hablar con naturalidad, sin mostrar indiferencia, ni soberbia…”.

Al menos a Ibán García le ha quedado la satisfacción de que en toda la prensa se haya hablado del problema de la minería, “un sector que con 200 millones de euros daría trabajo directo e inducido a más de 100.000 personas”.