El auto de Marchena, uno de los jueces que juzga a Garzón por las escuchas de la Gürtel, no ha sido notificado aún al fiscal ni a la defensa de Garzón. El nuevo delito que se atribuye al juez fue archivado tres veces por el Consejo del Poder Judicial y otra vez más por la propia Sala Penal del Supremo. Todos los testigos que declararon en la causa afirmaron que fue Karen Greensberg, la directora de la Universidad, y no Garzón quien solicitó los patrocinios que Marchena atribuye al juez.

Garzón podría sentarse por tercera vez en el banquillo
Marchena pone fin a la investigación iniciada en junio de 2009 a raíz de la querella interpuesta por los abogados Antonio Panea y José Luis Mazón y da a las partes un plazo de diez días para que formulen escrito de acusación o pidan el archivo de la causa, lo que previsiblemente hará la Fiscalía. El magistrado del Supremo podría dictar la apertura de juicio oral y sentar en el banquillo por tercera vez a Garzón, que enfrenta ya otras dos causas: por las escuchas a los cabecillas de la Gürtel y sus abogados y por investigar los crímenes del franquismo.

"Exitoso gestor de fondos"
Según expresa Marchena en su auto, fue el propio juez quien "contactó con directivos de importantes empresas españolas respecto de los que tenía la seguridad de que nunca iban a denegar un patrocinio que estuviera impulsado por él". El magistrado estima acreditado que durante la estancia de Garzón en Nueva York en 2005 y 2006, el Banco Santander, BBVA, Telefónica, CEPSA y Endesa aportaron dinero para los cursos organizados por el juez, al que califica en su auto de "exitoso gestor de fondos", y concluye que eso supuso "la obtención de un aprovechamiento" para él.