En el programa Así son las mañanas, de Ernesto Sáenz de Buruaga, Gallardón ha explicado que no tiene sentido que dos personas que se quieren divorciar "de mutuo acuerdo", que sólo necesitan "una constatación de ese acuerdo para luego ser ejecutado", no puedan "formalizar" directamente su divorcio "ante un notario y que se tenga que iniciar un expediente judicial".

Lo mismo con los matrimonios
Según el ministro, lo mismo ocurre con relación al matrimonio. “Los alcaldes pueden autorizar matrimonios, ¿por qué la única alternativa es llevarlo ante los funcionaros al Registro Civil y no podemos permitir que un notario autorice un matrimonio o divorcios", se ha preguntado.

Respaldo en la COPE a la reforma
El planteamiento de Gallardón lejos de chocar con la crítica o al menos el silencio de Buruaga, teniendo en cuenta el antecedente de los furibundos ataques de los obispos al divorcio exprés aprobado por Zapatero, encontró el respaldo del entrevistador, que citó como ejemplo del atasco judicial el caso de un juez en Sevilla que ha denunciado el “inhumano cúmulo de trabajo que le impide dictar sus resoluciones dentro del plazo establecido”.

La Iglesia se rebeló contra el matrimonio exprés de Zapatero
En septiembre de 2004 cuando el Consejo de Ministros del Gobierno socialista aprobó un anteproyecto de ley para permitir el divorcio en pocos meses, la Conferencia Episcopal Española (CEE), que encabeza el cardenal Antonio María Rouco Varela, puso el grito en el cielo y lo consideró un desprecio total al matrimonio y un ataque contra la familia. La Iglesia hizo público un comunicado en el que criticó que la nueva ley respondiera de manera equivocada al grave problema de las rupturas matrimoniales. Lo que vendrá, dijeron los obispos, serán más divorcios y más sufrimiento. Añadieron que la ley partía de una ideología individualista que reducía el matrimonio “a un mero contrato entre particulares”. Naturalmente, la COPE participó activamente en denunciar estos graves ataques del radicalismo zapateril a la familia.