Estos primeros 100 días de Carmena como alcaldesa han provocado que Aguirre pierda el protagonismo del que gozaba. EFE



Que Esperanza Aguirre va a la desesperada no es nada nuevo. Lo demostró antes y, sobre todo, después de las elecciones. Ahora que se cumplen los primeros cien días de un Gobierno, el de la ciudad de Madrid, que ella ha querido pero no ha podido encabezar, se atisba un declive de la otrora poderosa lideresa, una pérdida evidente y constante de esa fuerza de la que siempre ha presumido.

Desde que en mayo, Manuela Carmena se hizo con la alcaldía gracias al apoyo de los socialistas, Aguirre empezó a dar muestras de un declive galopante, con salidas de tono que ya antes de la jornada electoral, le jugaron alguna que otra mala pasada.

Rectificación
Una de las más sonadas tuvo lugar, precisamente, días antes del 27M. La ex presidenta madrileña no tuvo más remedio que 'reconocer', después de negarlo, la condición de jueza de Carmena. Eran momentos en que su fuerza aún era grande, pero quizás ya intuía -ella y su entorno- que las encuestas no le eran favorables. Por eso decidió pasar todavía más al ataque.

Para ello recurrió a uno de los temas que más rédito electoral le solía dar entre sus acólitos, el terrorismo. Para sorpresa de propios y extraños, llegó a vincular a la ahora alcaldesa con ETA.

Decadencia y medios
Pero su decadencia política va mucho más allá, y eso se nota, sobre todo, en sus apariciones en medios de comunicación afines y/o amigos. Dicen que la mano de Génova y su pérdida de influencia en el partido a nivel nacional también se ha dejado ver en los últimos meses en este sentido. Aún así, tras los comicios y después de  lo que algunos calificaron como golpe de efecto -ofrecer la alcaldía al socialista Carmona, previo pacto- encontró la complicidad de algunos directores de periódico.

Durante sus mandatos como máxima responsable de la Comunidad de Madrid, una de sus 'acciones' de Gobierno era el control milimétrico de los medios '¿Hablas bien de mí? Entonces te trato bien, si no... ya sabes'. Bajo un paraguas de esta magnitud, cuando perdió la alcaldía, Aguirre se sirvió de algún representante de esa prensa 'amiga' para lanzar, previo cobro, duras andanadas contra su rival. Si antes la relacionó con los asesinos de ETA, en un artículo titulado 'La Verdad' apareció la alusión a Goebbels, y esto tras los 'soviets'. Casi nada.

Menos fuerza
En la actualidad, otro síntoma de su decadencia mediática y política son sus contadas apariciones en radio, prensa o televisión. Da la impresión de que ahora, cuando lo consigue, es como gancho para subir audiencias. Todo el mundo sabe que ya no mueve pero si provoca reacciones encontradas.

En este marco hay que situar la petición que ha realizado su grupo municipal en el Ayuntamiento a propósito del cumplimiento del primer período político de gracia de Manuela Carmena al frente de la administración madrileña. A bote pronto, lo primero que dicen los 'populares' es que son 100 días “perdidos” entre otras cosas por la “política totalitaria” que practica la regidora.

La mano de Aguirre
Sin duda, detrás de esas afirmaciones que buscan un titular se encuentra la mano de Esperanza Aguirre. Sin embargo, aunque algunos digitales han tocado el tema, ahora simplemente se queda en la sección de local de Madrid.

Durante el mes de julio y buena parte de agosto, aunque siguió aportando su sabiduría política, Esperanza se lo tomó con cierto relax, tal vez porque ya no tiene el mismo tirón. Pero su intención es continuar dando guerra por eso se saca de la manga medidas, sin ton ni son, como el anuncio de la creación de una especie de Gobierno en la sombra, cuyo único fin era/es “vigilar las actuaciones de Manuela Carmena”, es decir, la fiscalización que se supone que debe hacer cualquier grupo de la oposición frente al Ejecutivo de turno.

Aguirre observa su propia caída política en plano subjetivo. Muchos de los enemigos que ha ido haciendo (sobre todo de su partido), miran la escena frotándose las manos. Su decadencia mediática es proporcional a su rol como representante pública. Empezó a darse a conocer a nivel nacional en un programa de humor pero a los profesionales de la política -así la define Carmena- también les llega su declive.