Cuando pensábamos que no podían sorprendernos más, lo consiguen y mutilan el orden del día del Congreso, saltándose las normas. Con los votos de su mayoría absoluta le hacen un corte de mangas al Reglamento y el Presidente del Congreso deja fuera del debate dos mociones, del Grupo Socialista y de IU con la censura previa del PP.

Así, exactamente así, sucedía en las Cortes franquistas, donde sólo se debatía lo que quería el Gobierno del dictador, y así ha vuelto a suceder esta semana en el Congreso. Ni más, ni menos.

Fíjense, las mociones del Grupo Socialista versaban sobre la rendición de cuentas del Gobierno en el Parlamento y por tanto el rechazo del uso de la mentira, especialmente en sede parlamentaria, a raíz de la comparecencia llena de mentiras de Rajoy el 1 de agosto.

Pero ¡oh problema!, el PP que cuenta con los votos de sobra para ganar la votación de esas mociones, no cuenta con los argumentos para ganar el debate. Y así las cosas, prohíben el debate.

Como diría Unamuno: “Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha…”.

Y como saben que la mayoría absoluta les garantiza ganar la votación, pero la falta de razón les garantiza “no convencer” y perder el debate, aniquilan el debate. Resuelto el entuerto, si no hay debate no pierden el debate. Y ya está.., al menos para ellos.

Ya nos lo había anunciado Rajoy:  “sobre este asunto ya he dicho lo que tenía que decir”, y lo que dio a entender: ‘punto en boca diputados alborotadores, dejen de pedirme explicaciones impertinentes’. Le faltó añadir ‘y ordeno y mando’.

La decisión de censurar el debate no es una decisión avalada jurídicamente, sino una decisión política dictada por el Gobierno, asumida por el Presidente y la mayoría de la mesa del Congreso y preanunciada de forma escandalosa por Cospedal (que hasta donde sabemos, no es diputada) horas antes de la reunión de la Mesa, que trabajó al dictado de Moncloa y de Génova...

Llama la atención poderosamente que ningún letrado de la cámara haya avalado con su informe jurídico la posición del Presidente del Congreso, y esto es así porque el único argumento es que a Posada le han dicho que a Rajoy no le gusta el tema ni el argumento de la moción; no es otra cosa, es sólo eso.

Posada actúa así como si fuera el Presidente de las Cortes franquistas y no de un parlamento democrático, e impide que se debata en las Cortes, algo que sin embargo (ya quisieran) , no pueden evitar que se hable en las calles, en los colegios, en los barrios, en los bares... Rajoy mintió y la mentira debe de ser reprobada.

Pero por si esto no fuera lo suficientemente grave, aún lo empeoraron y ‘decretaron’ que esta semana no se podía decir en la tribuna lo que el diputado o diputada creyera conveniente, sino lo que le dejaba decir el Presidente.

¿Conocen el juego del tabú? ¿Aquél de las palabras prohibidas? Pues algo así sucedió en el Congreso este martes. Que decías “moción vetada”, eras apercibido. Que decías “mentiras del presidente”, pues tarjeta amarilla… Llegó hasta tal punto la tontería que no se podía decir 1 de agosto sin peligro de ser amonestado por el o la Presidenta en funciones Celia Villalobos, que sin embargo se concedió a si misma el derecho, eso sí, de interrumpir y debatir con el orador desde la Presidencia, derecho que no le otorga el reglamento. Pero qué importará eso... Si no les gusta, se lo saltan, y ya.

Abierta esta puerta de inadmitir las propuestas porque al Gobierno no le gusta el tema ¿qué será lo próximo? Visto el miedo y la cobardía con los que afrontan los debates, temo mucho lo que pueda venir…  Quizás el mes que viene no nos dejen hablar de becas, o de REPAGO sanitario... Quizás lo siguiente no sea no admitir los temas que no les gusten, sino no dejar entrar a los diputados que no les gusten...

No estoy de broma, lo que sucedió esta semana es muy grave y los precedentes se encuentran precisamente en el tiempo donde las Cortes estaban ocupadas por procuradores designados y no por diputados y diputadas representantes de la soberanía nacional.

Patricia Hernández es diputada socialista en el Congreso

En Twitter es @PatriciaHdezGut