El Gobierno vasco ha presentado hoy una iniciativa, denominada "Zuzendu", que hace una llamada a la autocrítica en la vulneración de derechos humanos, sobre todo a la izquierda abertzale, como piedra angular para "desatascar" la "parálisis" y el "inmovilismo" que ve en el proceso de paz y convivencia. El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el secretario general de Paz y Convivencia del Ejecutivo vasco, Jonan Fernández, han presentado en un desayuno con los medios esta iniciativa "estratégica" que se va a desarrollar en lo que queda de legislatura.

Urkullu ha explicado también que se va a vincular el programa Hitzeman, destinado a favorecer la reinserción y resocialización de presos condenados por delitos de terrorismo, con esta iniciativa, porque según ha dicho sin un "ejercicio autocrítico" por parte de los presos de ETA del reconocimiento del "daño injusto causado", no es posible lograr una sociedad integrada. Así, ha indicado que después de las elecciones, para evitar "ruido", se va poner en marcha una "experiencia piloto" que explora las posibilidades de la autocrítica con el citado programa Hitzeman.

Postura "inaceptable"
Urkullu ha hecho un balance positivo del Plan de Paz y Convivencia pero ha reconocido que la "parálisis" de la izquierda abertzale en ámbitos como la crítica a la actuación de ETA o el "inmovilismo" del Gobierno español son dificultades que no permiten avanzar. "La renuncia a valorar críticamente las vulneraciones de derechos humanos de ETA agranda la sospecha de su justificación", ha resumido Urkullu, quien ha calificado de "inaceptable" la postura del "entorno político" de la banda terrorista en este ámbito.

Espacios de confianza
También ha dicho que la apelación a la izquierda no excluye otras autocríticas que deberían ejercer la propia ETA, así como el resto de partidos políticos e instituciones. El objetivo, ha insistido, es crear condiciones que generen espacios de confianza y colaboración entre las fuerzas políticas en materia de paz y convivencia, política penitenciaria y reinserción teniendo en cuenta el peso del pasado.

Programa "Zuzendu"
El programa "Zuzendu" cita cuatro ámbitos que están necesitados de autocrítica: la violencia directa de ETA, la estrategia de socialización del sufrimiento y sus consecuencias (kale borroka, extorsión y amenazas) la violencia "estatal o paraestatal" y la falta de atención a las víctimas de ETA -se recuerda su olvido por ejemplo en los pactos de Ajuria Enea-, así como la "invisibilización" de otras víctimas, como las del GAL o de abusos policiales.

"Ningún contenido de humillación"
Jonan Fernández ha matizado, por su parte, que el ejercicio de autocrítica que se demanda es una "reflexión eminentemente política" que no tiene "ningún contenido de humillación" y que puede ayudar a construir memoria, a la reinserción y a reparar a las víctimas. Ha recalcado que debe ser "voluntaria" porque si no carecería de valor. Urkullu ha añadido que la autocrítica es la "piedra angular" que puede ayudar a "desatascar" la situación de "parálisis" y de "inmovilismo".

"Demonización" del diálogo
El lehendakari ha tenido también palabras críticas con la actitud del Gobierno central y la ausencia de una política concertada con su Ejecutivo para un final ordenado del terrorismo. Además ha censurado la "demonización" del diálogo y la "paradoja" de que esto suceda ahora con una "ETA acabada" y no en el pasado cuando estaba activa y tanto el PP como el PSOE negociaron con ella. Urkullu ha lamentado la "instrumentalización" de las víctimas con carácter "electoral" que observa en los últimos tiempos, algo que es "inaceptable", y también ha denunciado que se "contrapongan de manera irresponsable" los derechos de las víctimas y la reinserción.

"Parece que se pretende condenar"
"Con ETA activa la reinserción se consideraba una política estratégica, ahora parece que se pretende condenar", ha resumido el lehendakari, quien ha dicho que el compromiso con las víctimas y la promoción de la reinserción son "compatibles". También se ha distribuido a los periodistas una relación de las acciones del Gobierno vasco con las víctimas que, según Urkullu, contradice la "demagogia" que se utiliza contra su ejecutivo de manera "irresponsable". "La interlocución con las víctimas es fluida", ha enfatizado Fernández.