Patricia Hernández, diputada PSOEEn un momento especialmente difícil para la sociedad española, en medio de una crisis económica, social y política. Con seis millones de parados, con trabajadores y trabajadoras cada vez más empobrecidos e inseguros por la reforma laboral, con un Estado del Bienestar atacado de forma durísima por quien nunca se lo creyó, con ataques a la sanidad, educación, dependencia, pensiones... En el momento en el que nos necesitaban más que nunca, el PSOE pasaba por su peor momento.

Mucho que hacer, mucho que cambiar, mucho que repensar para que vuelvan a confiar en nosotros.

Somos un partido que nos sentimos orgullosos y orgullosas de lo que hemos conseguido a lo largo de nuestra historia, la universalización de la sanidad, de la educación, de las pensiones, la dependencia, tienen sello socialista. Pero que también somos muy conscientes de nuestros errores y hemos hecho autocrítica, imprescindible para abrir un tiempo nuevo, para cuando dentro de unos años, volvamos la vista atrás, también nos llene de orgullo.

España no es como antes, no se producirá la alternancia de partidos por el simple hecho del que gobierna lo esté haciendo rematadamente mal, no habrá alternancia sin que haya alternativa, proyecto e ilusión y a eso nos hemos puesto los últimos meses. Es imprescindible que seamos la alternativa de izquierdas a un Gobierno que está cuestionando las bases de convivencia de la sociedad española, forjada durante décadas.

Una sociedad solidaria, que ahora ve como se cuestiona la igualdad de oportunidades o como se le cobran los medicamentos que necesitan para vivir los enfermos crónicos.

Bien, pues era imprescindible, para ponernos en la tarea de ganar la confianza de los ciudadanos, tener un proyecto que explicar, unas propuestas que hacer y defender. Era imprescindible poder decir lo que haremos y también cómo lo haremos.

Y en ese camino hemos dado un paso fundamental este fin de semana, después de meses de dialogo abierto, de recibir y debatir miles de propuestas, después de la autocrítica, hemos fijado las líneas por las que construir un futuro distinto y alternativo al que nos dibuja el Gobierno.

Un futuro de innovación, de desarrollo, de crecimiento, sí, pero con igualdad y en igualdad, de cohesión social.

Nos comprometemos, desde luego, a reconstruir todo lo que están destrozando: educación, pensiones, igualdad, dependencia, sanidad, derechos laborales, convenios colectivos...

Pero hemos hablado de muchas más cosas, de conocimiento, de nuevos yacimientos de empleo, de ganar productividad, competitividad con innovación, con formación, con creatividad y conocimiento y no queriendo competir a sueldos bajos con Asia. Y por cierto, hablando de sueldos, en nuestra propuesta está que en una misma empresa nadie gane en un mes más de lo que otros ganan en un año. Es una propuesta tan tan tan razonable y al tiempo tan necesaria que urge, porque en este país hemos normalizado la desigualdad de forma escandalosa.

Y en ese sentido también un reto que no es nuevo, una tarea pendiente, acabar con una injusticia perenne, mismo trabajo, mismo sueldo de una vez por todo. Nos comprometemos a una ley de igualdad salarial.

España es uno de los países desarrollados en los que más ha aumentado la brecha económica y es imprescindible combatirlo con políticas concretas y en ese sentido, en el de redistribución de la renta, nuestra asignatura pendiente como país y como partido. Si, lo teníamos que haber hecho antes y lo haremos en cuando gobernemos.

Una reforma fiscal profunda, equitativa y rigurosa. Una reforma fiscal en la que cada uno pague por lo que realmente tiene, y en la que se equilibre, por fin, las aportaciones de las rentas del trabajo (las de las nóminas) y las rentas del capital. Una reforma fiscal que consiga, de una vez por todas, que pague más quien más tiene.

Que paguen los que hasta ahora no han pagado y para que dejen de pagar los que están pasando dificultades. Con esta reforma, no pagarán IRPF los parados, ni las familias y pensionistas con las rentas más bajas. Porque  un país se define, por su modelo de solidaridad, y nuestra apuesta es clara.

Hemos hablado de participación, del modelo federal, hemos hablado de laicismo, de derogar el concordado con la santa sede, hemos hablado democracia, de primarias abiertas....

Y estoy segura de que tendré más oportunidades de explicarles más cosas, pero me quedo con una idea, hemos huido del inmovilismo y la nostalgia, hemos hecho autocrítica y tenemos propuestas de futuro. Es un tiempo nuevo, y tenemos nuevas propuestas.

Patricia Hernández es diputada socialista en el Congreso

En Twitter es @PatriciaHdezGut