Los correos de trabajo que intercambiaba Miguel Blesa al frente de Caja Madrid, esos cuya difusión preocupaba tanto a la prensa de la caverna porque demostraban que la entidad financiera su gestionó chapuceramente y porque Aznar salía muy mal parado de ellos, se están convirtiendo en una pesadilla para el juez Elpidio Silva.

Sin valor procesal...
El instructor del caso del Banco de Florida se ha tenido que inhibir de la causa porque en paralelo le han abierto un proceso por presunta prevaricación contra Blesa. Un proceso que podría costarle la carrera judicial -una inhabilitación de hasta 40 años- y en el que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ya ha desestimado que se defienda con la gravedad del contenido de esos correos incautados alegando que son "íntimos", cuando el magistrado insiste en que son "corporativos".

... y celo por su valor informativo
Y ahora, a instancias del magistrado del TSJM Jesús Gavilán, la Fiscalía de la Comunidad de Madrid ha pedido que se investigue si la difusión de los emails de Blesa constituyen un delito, alegando que se obtuvieron de manera ilícita, aunque fuera en el proceso de las investigaciones de Silva a raíz de una querella de Manos Limpias por la concesión de un crédito de 26 millones de euros de dudoso retorno a quien era consejero de la entidad financiera y entonces presidente de la patronal Gerardo Díaz Ferrán.

El fiscal Manuel Moix consira procedente abrir un procedimiento judicial para aclarar estos hechos y para identificar a las personas responsables, subrayando que los correos fueron "ilícitamente obtenidos" y que "en los últimos días se ha procedido a la publicación y difusión en medios de comunicación de todo tipo, prensa, radio y televisión, de contenidos que se dice corresponden a correos electrónicos incorporados a las diligencias seguidas en el Juzgado de Instrucción número 9 [el de Silva] y que, por consiguiente, formarían parte de dicho procedimiento".

Una 'confesión' en toda regla que no vale de nada
En uno de los Correos que se incautaron durante la investigación Blesa admitía que Díaz Ferrán tendría que ponerle una "alfombra roja" a Caja Madrid tras haber accedido a seguir adelante con la concesión de los millonarios créditos a pesar de que se habían detectado "riesgos" de impago.