El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el acto de clausura del XVII Congreso de la Empresa Familiar, donde expone ante los empresarios su prespectiva de la situación económica. EFE El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el acto de clausura del XVII Congreso de la Empresa Familiar, donde expone ante los empresarios su prespectiva de la situación económica. EFE



Mariano Rajoy cree que el Gobierno lo está haciendo muy bien y considera que la avalancha de críticas que le caen a él, a su gobierno y a su partido son excesivas a pesar del chaparrón diario de escándalos de corrupción que sacude a su partido.Por eso ve como una moda lo de sacudir sin piedad al PP, y las modas son pasajeras. Así que además de pensarlo lo ha dicho: en su discurso de clausura del congreso de la Empresa Familiar pidió a los empresarios de toda España que "no se sumen" a "la actual tendencia de castigarnos inmisericordemente", según informa la agencia EFE.

"Otras cosas"
El presidente del Gobierno ha vuelto a utilizar una de sus expresiones favoritas, "otras cosas", para evitar pronunciar el nombre de Podemos o referirse al advenimiento de movimientos totalitarios o dictaduras tras períodos convulsos en las democracias. En su discurso defendió el bipartidismo apelando al discurso del miedo. "Hemos visto que países en que los grandes partidos fueron castigados y luego vinieron otras cosas", países que además "no han sido capaces de levantar cabeza". Frente a ello contrapuso el modelo bipartidista de las democracias europeas, en los que se ha consolidado el Estado del Bienestar.

No ve posible reformar la Constitución
También se refirió Rajoy al desafío independentista catalán y a la propuesta del PSOE de reformar la Constitución para redefinir el modelo autonómico. Rajoy duda de que una reforma de la Constitución sea la solución para aplacar a los nacionalistas, cree que es posible un acuerdo con el PSOE sobre dicha reforma pero no "con los que defienden el derecho de autodeterminación". Considera Rajoy que la reforma constitucional solo es posible si hay un "mínimo consenso" y que ahora no lo ve factible porque "una nueva Constitución para solo dos partidos no es el mejor servicio que se puede prestar a España".