El 14 de noviembre Rajoy, en un breve encuentro con periodistas aseguró que de no ser por la cercanía de las elecciones “el país podría haberse visto abocado a una situación similar a la que vive ahora Italia o Grecia”. No parece que tal afirmación sirva para trasmitir confianza sobre España ni calmar a los mercados.

Puso a España al nivel de Italia y Grecia
En escasos 15 minutos, en una conversación de tono informal, el líder popular, que en los últimos tiempos se ha resistido a responder a las preguntas de los periodistas, se explayó al comentar que la simple convocatoria electoral ha sacado a España de ese grupo de países cuya deuda soberana y problemas de financiación les estaba condenando al rescate o a cambios drásticos, como Italia o Grecia.

Una losa para la solvencia de la economía española
Durante esta segunda legislatura de Zapatero, Rajoy y los suyos no han dejado de cuestionar la solvencia del Gobierno de España con la indolencia de quien es consciente de que no hay mejor manera que esa de desgastar la credibilidad de un país.

En junio, en una Sesión de Control al Gobierno, Zapatero reprochó a Rajoy que “mintiera” respecto a que las previsiones de ingresos del Gobierno no estuvieran cumpliéndose. Con los datos en la mano, el presidente acusó al líder de la oposición de ser "una losa" para la credibilidad y la solvencia de la economía española y un "obstáculo" para la recuperación. Ha sido la imagen habitual en el Congreso, la del Rajoy del ‘no’ a todo y la del arribista que no pierde ocasión de hacer leña del árbol caído para cumplir su aspiración de llegar a La Moncloa.

Un país en medio de la confusión
Ese mismo mes en un mitin de su partido en Barcelona Rajoy afirmó que se necesitaba un Gobierno que marcara un "rumbo cierto" en medio de la "confusión total de los últimos años" y aireó que existían “dudas" sobre la solvencia de España para pagar su deuda pública y una sensación de "desconfianza e incertidumbre sobre el futuro".

Que se arrastra por el suelo
El 16 de noviembre en un acto electoral en Murcia, ante 1.500 personas el futuro presidente describió a España como un país que “se arrastra por el suelo".

La contribución de Cospedal
Su número dos, María Dolores de Cospedal, tras tomar posesión de su cargo como presidenta de Castilla-La Mancha, lo primero que hizo fue poner en cuestión el déficit de esa Comunidad. Sus acusaciones fueron recogidas por medios internacionales, como The Wall Street Journal que no tardó en poner en duda la solvencia de las cuentas españolas.

La de Aznar
El presidente de honor del PP, José María Aznar, que no ha dejado de exponer una y otra vez en sus intervenciones en el extranjero una imagen de una España en quiebra, el 15 de noviembre, en un mitin electoral en Fuengirola, describió un país "políticamente débil, con profundas grietas en su estructura", sin expectativa de mejora para las jóvenes generaciones, “un completo desastre internacionalmente irrelevante” y sin capacidad de ser escuchado. Son solo algunos ejemplos.