“No somos lo mismo”. Es la coletilla que se repite en todas las apariciones públicas de altos cargos del PSOE. También en el ala socialista del Gobierno, desde donde tratan de descafeinar el impacto de la imagen de su ex ministro José Luis Ábalos ingresando en el centro penitenciario de Soto del Real. Una fotografía dura que arremete contra la agenda de Ferraz y del Palacio de La Moncloa en un contexto de remontada demoscópica tras la depresión estival. Gasolina para una derecha desnortada que intenta retomar el hilo reafirmando su narrativa contra la corrupción que le atribuyen sistemática al entorno de Pedro Sánchez. De ahí que los resortes del socio mayoritario salten para reivindicar no sólo la limpieza de sus siglas, sino también para refrendar la actuación frente a las manzanas podridas.
En la mañana de este viernes, después de que la fotografía de Ábalos en Soto del Real copara todas las primeras planas de los medios escritos y las aperturas en radio y televisión, diversos rostros del Partido Socialista han marcado distancias con el ex secretario de Organización – uno de los dos en prisión – y contra la pauta a seguir contra los casos de corrupción interna. Concretamente, en comparación con un Partido Popular que suele “mirar para otro lado” cuando ésta golpea contra su fachada, como ha ocurrido con la Diputación de Almería, de la que apenas se pronuncian tanto en Génova como en San Telmo (Junta de Andalucía). Por eso, el PSOE remarca que “no somos lo mismo”, con alusiones expresas a la purga del ex ministro de Transportes de la estructura en cuanto estalló el caso Koldo, a principios de 2024.
En estos términos se pronunciaba la socialista navarra y ministra de Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, en una entrevista concedida a La 2 Cat. En ella subrayaba que “a la política se viene a servir” y no “a servirse”, en referencia tanto a Ábalos como a su colaborador, Koldo García Izaguirre; mientras refutaba la tesis del propio exsocialista de que la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, influenciara en el rescate de Air Europa – uno de los hilos del que el juez Peinado insiste en tirar pese al rechazo del TSJM -.
De ello se ha valido la ministra para reivindicar que “no todos nos comportamos igual ante un caso de corrupción”. Ya no sólo en lo relativo a la narrativa que manejan en Ferraz frente a un Ábalos que ahora aboga por soltar diversas píldoras en los aledaños de prisión, sino también ante un Partido Popular al que históricamente se le ha atragantado el control de daños en este tipo de cuestiones. “Hay quienes miran para otro lado. Hay quienes destruyen ordenadores a martillazos. Hay quienes callan ante el mayor caso de corrupción de la historia de nuestro país, como es el caso Montoro – cuyos avances son escasos –“, reflexionaba Saiz, en clara alusión velada a los conservadores, quienes a su vez sellan sus labios en lo relativo a la investigación sobre la Diputación de Almería. Así, cree que todo este ruido no es sino una muestra de que el proyecto de los populares tiene como único punto “hacer caer” al Gobierno.
Calma en Moncloa
Más o menos en los mismos términos se pronunciaba la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant. La líder del PSPV y futura candidata a la Generalitat Valenciana se expuso a la imagen de Ábalos a última hora de este pasado jueves, en el Canal 24 horas de TVE. A su modo de ver, el ex secretario de Organización del PSOE ha perdido toda la fiabilidad en sus palabras: “Es una persona desesperada, que seguramente creía que iba a ser impune toda la vida, que había accedido a un lugar de poder, abusando de la confianza de un partido que nada tiene que ver con eso, y que ahora se ve delante de la Justicia”.
Palabras que sazona con la sensación de “vergüenza” que le produce la imagen de un exministro y diputado ingresando en prisión. Por ello, ha pedido que caiga sobre él – y sobre Koldo García – “todo el peso de la Justicia” en caso de que se demuestre que “se han aprovechado de la política”. Morant entiende que la política propiamente dicha “no es eso”, aunque no supone un motivo que le induzca a “agachar la cabeza” o “sentir mal” como representante pública. De hecho, ha definido a ambos, así como a Víctor de Aldama – presunto conseguidor de la trama – como unos “sinvergüenzas”.
Por esta razón, para la ministra de Ciencia “ya no vale nada” la palabra de José Luis Ábalos y transmite que hay una sensación de tranquilidad absoluta en Moncloa a pesar de sus “amenazas”. “Más que eso, me parece que es una especie de estrategia a la desesperada, que ha utilizado también Koldo y que ha utilizado Aldama”, aderezaba la socialista valenciana, al tiempo que ponía el foco sobre el trío de “sinvergüenzas” que se aprovechó del partido y de quienes “depositaron su confianza” sobre ellos. “Les doy cero credibilidad y vuelvo a decir, contundencia de la respuesta del partido ante estas actitudes que son reprobables, cosa diferente de lo que hace el PP”, insistía.
Sobre esto último, además, interrogada sobre si pedirían la dimisión del Gobierno en el caso de que al PP le afectara un caso similar, Morant ha sido rotunda: “Si el PP estuviese implicado, sí”. No obstante, la líder de los socialistas valencianos matiza que la realidad es diferente al supuesto planteado, habida cuenta de que “el PSOE no está involucrado”, como ocurriera – por ejemplo – con la trama Gürtel, cuando Ferraz reclamó la “dimisión” del Ejecutivo de Mariano Rajoy y, posteriormente, articuló una mayoría para cristalizar la moción de censura tras una condena en firme contra el entonces partido de Gobierno. En este sentido, reivindicaba la “limpieza” y la “honestidad” de un Ejecutivo que “lucha” contra este tipo de prácticas, a diferencia de un Partido Popular al que todavía no ha escuchado “condenar a Zaplana u otro tipo de “corrupción moral y ética” como la del ya expresidente de la Generalitat, Carlos Mazón.
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