[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"22086","attributes":{"class":"media-image size-full wp-image-348529","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"640","height":"576","alt":"El libro de Alberto Garz\u00f3n publicado por Ediciones Pen\u00ednsula"}}]] El libro de Alberto Garzón publicado por Ediciones Península



Fue una de las caras más visibles del 15-M y desde entonces no ha dejado de ganar peso en IU, coalición de la que es ahora candidato para las próximas generales. Pero Alberto Garzón también lidia ahora con otro de los 'hijos' de aquel movimiento de indignación como es Podemos, que ha conseguido canalizar buena parte de ese descontento y le ha comido buena parte de su espacio electoral. El candidato abandera un espacio de confluencia de la izquierda en torno a IU y a la plataforma Ahora en Común –que encara un proceso de primarias–, un proyecto del que ya se han desmarcado los de Pablo Iglesias. Pero para conocer el pensamiento de Garzón en torno a estas cuestiones Ediciones Península acaba de publicar A pie de escaño, donde este diputado y economista malagueño plantea, según la editorial, "un análisis de lo que ha sucedido en nuestro país en estos cuatro años a partir de su aventura personal, desde el activismo estudiantil hasta la candidatura a la presidencia, pero también desde una perspectiva, la de la economía política".

Lo que está en juego electoralmente
Península ha adelantado varios extractos del libro que ofrecen un completo semblante de Garzón, por ejemplo en cuanto a lo que está en juego ahora políticamente: "En el presente ciclo electoral (…) no nos estamos disputando simplemente unas cuantas actas de diputados y senadores sino un completo modelo de sociedad, un nuevo orden social. La lucha en torno a quién dirigirá ese proceso constituyente, si la oligarquía o nosotros.

15-M: “Por lo general, no se entendió”
En cuanto al impacto del 15-M, desliza la siguiente reflexión en clave generacional: “La distinta concepción del mundo que existe, por término medio, entre una persona joven y una no tan joven se deriva de las distintas concepciones materiales de la existencia. ¿Cómo va a pensar políticamente igual si viven de forma tan distinta? […] Eso es lo que crea que le ha pasado a la política, a sus instituciones y a las organizaciones políticas. Este y no otro es el mensaje más claro que mandamos los jóvenes que ocupamos las plazas en mayo de 2011. Pero, por lo general, no se entendió”.

Reconocimiento a Iglesias…
Sobre el maremoto que supuso aquel movimiento de indignación con la política tradicional Garzón también lanza el siguiente guiño al actual líder de Podemos: “Unos meses más tarde, en una conversación informal con Pablo Iglesias, entonces un brillante asesor de Izquierda Unida en temas comunicativos, comentó con ironía que a él le conocían más militantes de IU que al secretario de organización de entonces, es decir, que al número dos. Y tenía toda la razón”.

... aunque infravaloró el impacto de Podemos
En torno al surgimiento de la plataforma de Iglesias, apunta que algunos compañeros le pidieron que tratara de “quitarle a Pablo ‘esa historia de la cabeza’ pero me negué” porque le pareció “un proyecto que podía ayudar a refundar IU y que, aún más, podía ayudar a refundar la izquierda en el país. De hecho, ese parecía ser el objetivo de sus dirigentes. Desde luego, he de reconocer que nunca imaginé que tuvieran tan buenos resultados. Los infravaloré”.

Y en esa misma línea, explica que Juan Carlos Monedero les alertó de que Podemos superaría a IU en diputados “y el siguiente paso sería evitar que IU desapareciese” y a él le pareció “una exageración fuera de lugar”. “Pero solo se equivocó en dos cosas, en el tiempo –Podemos no superó a IU en las europeas, pero sí en las siguientes elecciones- y en que IU no ha desaparecido”.

La convergencia de la izquierda
Aunque la convergencia con Podemos está a día de hoy descartada, en este libro Garzón había mantenido un discurso de puntos en común que bien podría suscribir la formación de Iglesias: “Para mí no hay ningún problema en abandonar el significante ‘izquierda’ si con ello atraemos a más gente al mismo mensaje político, es decir, al mismo significado. […] No obstante, esa idea choca con las resistencias de que quienes otorgan al significante ‘izquierda’ también un componente emocional del que, naturalmente, no quieren desprenderse”. Y en el mismo sentido, mantiene que en la campaña electoral de 2011 “mi discurso estuvo más basado en la confrontación entre el arriba y abajo que entre la izquierda y la derecha”.

En cualquier caso, sigue defendiendo la fórmula de la suma: “La Unidad Popular, se llame así o tome la forma de convergencia o confluencia, sea en realidad el instrumento que queremos crear para poner en marcha lo que en este libro hemos llamado ‘proceso constituyente dirigido por el pueblo’. Si somos inteligentes, si somos hábiles, ganaremos. Y si ganamos, estaremos más cerca de hacer realidad nuestra utopía”.