[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"34112","attributes":{"class":"media-image alignleft size-medium wp-image-171178","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"139","height":"197","alt":"Patricia Hern\u00e1ndez, diputada PSOE"}}]]Quince personas han muerto ahogadas. Nadie las auxilió. Esa era la orden. Dispararon pelotas de goma al mar, mientras decenas de personas trataban de llegar a tierra firme; dispararon con material antidisturbios hacia el mar en el que había personas tratando de llegar a la playa, a la mar en la que por lo menos quince personas perdieron la vida. Esa era la orden.

Y mientras los que no murieron trataban de llegar, exhaustos, muertos de miedo y de frio, la orden era esperarlos en la orilla. La orden era no ayudar, no moverse, no tender la mano para evitar que los emigrantes se ahogaran en la orilla. La orden era no mojarse las botas. Eso dijeron a los que en otras ocasiones se han mojado hasta el cuello, jugándose la propia vida. Pero esta vez,… esa era la orden.

Cuando alcanzaban la playa y pisaban tierra, y sin darles un respiro, los negros fueron devueltos al lugar de donde venían. A algunos los llevaron casi a rastras. Levantaban los brazos al aire, como podían, celebrando que estaban ya en tierra. Pero una alegría en vano. Les devolvieron arrastrados al lugar del que intentaban escapar. Esa era la orden.

A partir de ese momento, versión, contra versión. Mentiras.., videos manipulados. Declaraciones de que no se disparó…, de que se disparó al aire. Y amenazas: denunciaremos a quien diga que se disparó.

Y un ministro que, en comisión, en el Parlamento, por fin, reconoce que se disparó. Y lo hace sin mover una ceja, sin decir quién dio la orden, ni que le parece esa aberración.

Aunque también mintió. Nos dijo que se había disparado al mar desde tierra “nunca desde el mar”. Mentiras, mentiras y más mentiras y mentiras que tapan otras mentiras y mentiras que no conseguirán que se hable de las mentiras, sino de lo que pretenden tapar. Y que no es otra cosa que la orden de disparar al mar. Una orden que ha provocado que mueran quince personas que sólo huían de la miseria y el hambre.

Quince seres humanos muertos en la mar. Y la orden no era que salvamento marítimo les socorriera mientras peligraba su vida en aguas jurisdiccionales españolas. Nunca fue la orden socorrer a esas personas cuya vida estaba en riesgo. La orden era disparar, que no entraran esos inmigrantes negros…¿A costa de qué? Como poco, de quince vidas.

Un ministro que dice defender la vida de un embrión.., un ministro capaz de comparar el aborto con ETA.., un ministro así nos cuenta sin cesar que no se ha disparado a ninguno de los que nadaban en el mar como podían (flotaban). En la muestra de cinismo más espantoso que nadie pueda imaginar, ese ministro se escandaliza más por el derecho a decidir de las mujeres que por un negro muerto en nuestras playas.

Disparar al mar, arrastrar a  heridos (exhaustos) por la playa hasta Marruecos, negar el auxilio, mentir, manipular unos videos y esconder otros, ocultar pruebas… Esa cadena de decisiones tiene responsables. Y tendrán que pagarlo.

Quince muertos que tienen nombre, familia, amigos: Ousman Kenzo, Larios, Yves Martín, Armand Debordo, Joseph Blaise, Oumar Ben, Ibrahim Keita… Jóvenes que soñaban con llegar a Europa, jóvenes cuyo único pecado era huir de la miseria y que han encontrado en el camino, la muerte. Quince negros muertos en nuestras playas.

Patricia Hernández es diputada socialista en el Congreso

En Twitter es @PatriciaHdezGut