Seguramente es lo normal. Los socialistas se están sometiendo a un ejercicio antinatural. Se han hecho la promesa, aceptada religiosamente por todos los candidatos previsibles, de que hasta después de las elecciones europeas nadie se moverá en la foto de las primarias: todos detrás de Elena Valenciano y su lista, y nadie hablará 'de lo suyo'.

Pero al tiempo, nadie, ni los candidatos ni quienes les siguen, pueden resistirse a dejar salir en algún momento la presión que producen los movimientos tectónicos que, bajo la superficie, anuncian lo que podría pasar ante las primarias. En las últimas horas se amontonan los ejemplos que hemos conocido.

El incidente de Ceuta y las peleas en el Grupo Parlamentario
Quizás el más conocido, porque había mucha gente involucrada, sean los momentos de tensión.., 'alta tensión' según nos dicen 'testigos presenciales', que se vivieron en el Grupo Parlamentario Socialista la tarde del pasado martes. Un buen número de diputados se mostraron partidarios de presentar una petición de dimisión contra el ministro del Interior por los sucesos de Ceuta. Ferraz, no. O más exactamente no aún.

Esto son los hechos. El martes por la tarde, como siempre, se reunió el Grupo Parlamentario socialista, para analizar las sesiones de la semana. La forma de afrontar los terribles sucesos de Ceuta como punto fundamental. La mayoría de los diputados se mostraron favorables a pedir inmediatamente la dimisión del ministro. La dirección federal (ni el secretario general ni la vicesecretaria general estaban presentes) propuso, sin embargo, a través de la portavoz, Soraya Rodríguez esperar conforma a una estrategia que consistía en esperar a que se acabara de analizar lo sucedido, se conociera quién o quiénes habían dado la orden de disparar, se pidiera primero la dimisión de quienes habían mentido (en la mente la figura del director general de la Guardia Civil y el delegado del Gobierno) y, como remate, la dimisión del ministro, que de hacerse ahora estaba condenada al fracaso y tendría menos fuerza.

Todos contra Ferraz...
Una propuesta que provocó comentarios contrarios. Algunos muy airados. Intervenciones contrarias incluso de varios exministros, miembros cercanos a la dirección. Nos hablan de comentarios de Valeriano Gómez, Rosa Aguilar... Y, por supuesto, de algunos diputados mucho menos 'cercanos' a Ferraz, como el expresidente castellano-manchego, José María Barreda o el exalcalde Odón Elorza.

Para complicarlo todo para ellos, Izquierda Unida se había adelantado, y ya había anunciado que iba a adaptar una solicitud previa para aprovecharla y pedir la dimisión del ministro este jueves por la mañana. Esto iba a colocar en una situación muy incómoda al grupo socialista ¿Votarían una petición de IU dejándose así ganar, o se abstendrían, lo que les resultaba muy duro, para seguir su estrategia?

"Muy fuerte" vs. "gestos claros de estar en contra"
Una pelea interna, una discrepancia, no tan inhabitual, pero a la que se dio una lectura que nos devuelve al principio de esta crónica. Y es que a ELPLURAL.COM han llegado casi tantas versiones como personas con las que hemos hablado, de un hecho aparentemente colateral, y que tiene que ver con 'la lectura', subjetiva, que se da 'a los gestos' según, o eso parece, a las preferencias de cada uno en la carrera de las primarias.

En las discusiones, Soraya Rodríguez cargó con la tarea de explicar la posición de Ferraz. En el mismo sentido intervino Eduardo Madina, ya se sabe, secretario general del Grupo, pero también uno de los candidatos que se dan como seguros, como Patxi López, Carme Chacón o Pedro Sánchez, pero que siguen sin autoproclamarse respetando la petición del Comité Federal, 'primero las europeas'.

Y aquí vienen las discrepancias. Para algunos "fue muy fuerte" que Madina "defendiera la propuesta de la dirección". Para otros, también presentes, lo que hizo Madina fue explicar lo que pedía "la dirección Federal", aunque, en su tono y su gesto, así como en comentarios anteriores, dejó claro que él no estaba de acuerdo. Resultará fácil imaginar quiénes están a favor de uno y otro 'precandidato' según las filtraciones e interpretaciones que comenzaron a aflorar.

Ataque de nervios porque "nos han descubierto"
Otra situación se produjo este miércoles. Uno de estos precandidatos, Edu Madina, se reunió en su despacho del Congreso con diputados y otra gente que trabajarán en la candidatura cuando se haga oficial que se presenta. Una reunión 'clandestina', pero que, como sucedió incluso cuando Edu Madina y Carme Chacón se reunieron para negociar una posible alianza con presencia de sólo una tercera persona, acabó filtrándose a la prensa.

Esto provocó un 'ataque de nervios' en el candidato 'descubierto', que pretendió montar toda una complicada y poco creíble excusa para intentar ocultar lo evidente: todos están montando sus equipos, sus estrategias, sus programas... Y son peores los disimulos y las media mentiras que la simple verdad.

Escena de película en un restaurante
Les contamos aún una última anécdota más, que muestra la 'locura' en la que, si no lo evitan, puede meterse el PSOE por intentar ocultar lo evidente. Nos la contaba hace unos días un empresario muy cercano a los socialistas.

Es evidente que el apoyo de la federación socialista andaluza resultará fundamental en el desarrollo de las primarias por el número y la pujanza de la Federación. Y a ellos buscan acercarse todos los precandidatos. El empresario que nos desvela la historia, llegó a un restaurante madrileño muy conocido donde le esperaba un amigo, que le recibió contándole que uno de los precandidatos del PSOE estaba en un reservado. Al poco vieron que en el restaurante entró el número dos de los socialistas andaluces y se dirigió al reservado.

Una hora después, más o menos, el socialista andaluz se iba. Pero pasaba el tiempo y no salía el precandidato. Conocidos en el restaurante, preguntaron a una camarera por quien no acababa de dejar el local. La camarera, sonriendo, les desveló lo que pasaba: "había pedido permiso para salir por la cocina". Evidentemente, evitaban cualquier posible 'prueba' del encuentro.

Si los precandidatos, y el partido, no aceptan como natural que va a haber una competencia electoral, los meses que quedan hasta noviembre pueden hacérsele muy largos a ellos y, sobre todo, al partido.