Este miércoles ha quedado visto para sentencia el proceso contra Carlos Fabra. Un juicio que en realidad debiera haberse celebrado contra una forma de gobernar, la del clientelismo y el caciquismo con la que el Partido Popular ha regido la provincia de Castellón. Pero unos modos que están muy lejos de haber desaparecido con la caída de su gran protagonista. Entre otras cosas, porque no han caído con él 'los palmeros', los 'pequeños caciques' que hacían posible que Fabra, desde la presidencia de la Diputación Provincial, tuviera el poder que tenía y protagonizara esa forma de hacer política.

"Qué hijo de puta"
La quintaesencia de aquella forma de gobernar se vivió en un pleno de la Diputación. El que se vivió el 25 de agosto de 2008. En aquella sesión, el líder del grupo de la oposición, el socialista Francesc Colomer, criticaba que Carlos Fabra siguiera siendo presidente cuando llevaba años imputado por delitos tan graves como los que al final le han llevado al banquillo. Sesión en la que Fabra, sin ningún pudor, se jactaba de negarse a contestar a las preguntas que se le hacían "porque no le quiero contestar ahora", decía entre las risotadas de 'los palmeros' que le acompañaban, y que, al levantar la sesión decía, a micrófono abierto, "que hijo de puta" refiriéndose al portavoz opositor.



Hussein, el 'cuñado' de Karina que sabe cómo comprar terrenos
En la misma diputación sigue como vicepresidente el alcalde de Vall d'Alba, Francisco Martínez, a quien se conoce por su parecido físico como Sadam Hussein, y que ha sobrevivido en el cargo al dictador iraquí por mucho. Este hombre, hermano de aquel peluquero de nombre Juan Miguel, que se hizo famoso por convertirse en pareja de la cantante Karina, surgió de la nada para convertirse en el alcalde de su pueblo desde los comienzos de la democracia.

Investigado él mismo por supuestamente inflar los censos para sacar ventajas electorales, Francisco Martínez preside 'desde siempre' la comisión de cooperación de la Diputación. Una posición que le permite controlar las inversiones en la provincia, por lo que, quizás porque como dice el refrán 'la generosidad bien entendida empieza por uno mismo', las inversiones en Castellón pasan casi siempre por Vall d'Alba. En el pueblo es conocido su 'acierto' a la hora de comprar terrenos, que le han significado 'grandes negocios'. El era la mano derecha de Fabra para organizar las listas electorales. Tan hábil se mostró siempre, que se convirtió desde siempre en un vértice fundamental del 'sistema Fabra'.

Su gran momento 'mediático' fue cuando decidió prohibir a fotógrafos y cámaras entrar en el pleno del Ayuntamiento en el que se le pedían explicaciones sobre la trama Gürtel en la zona.



La periodista que se convirtió en pareja del cacique
Como resulta inevitable en un caso así, Carlos Fabra deja tras de sí un 'rastro' de confianza total. El de su pareja, Esther Pallardó, la periodista que provocó su ruptura matrimonial, y que después de ser jefa de prensa de la Diputación saltó a la política como concejal de Burriana, y se abrió así la puerta para entrar en el organismo de administración provincial.

Esther Pallardó junto a Francisco Martínez y su protector y pareja, Carlos Fabra



Pallardó, por presión y recomendación de Fabra, se ha convertido en vicepresidenta tercera de la Diputación, y encargada de los asuntos de Bienestar. Una 'cartera' que le permite 'repartir' el dinero que va, por ejemplo, a los centros de la tercera edad y los asilos, lo que siempre fue uno de los grandes graneros de votos para Carlos Fabra. Ella era quien cuidaba potenciar ese 'lado humano' de su ahora pareja, la que le organizaba las visitas a los ancianos que luego tan ampliamente eran reflejados en los medios de comunicación.

 

El político que fue ladrón antes que político
Pero el número dos de Carlos Fabra, siempre fue Vicente Aparici, durante años alcalde de la Vall d'Uixo. Imputado varias veces en temas de delitos medioambientales, aunque luego absuelto, es un político con un historial especial. Fue denunciado por sus socios, e imputado por robo de zapatos, antes de dedicarse a la política, donde 'limpió' sus antecedentes.

Un historial que no le impidió llegar a ser el vicepresidente segundo de la Diputación y ser su portavoz hasta el año 2011. Un cargo desde el que no ha caído en desgracia, sino que sigue siendo un hombre de enorme peso en el PP provincial, ahora desde su cargo como senador.

Necesarios secundarios que dedican plazas a su gran valedor
Otro que sabe mucho de cómo organizar las listas electorales, y hombre de total confianza de Carlos Fabra durante sus años de esplendor, es Luis Tena, alcalde de Sant Jordi desde la llegada de la democracia. Este personaje controla el PP en toda la zona norte costera de la provincia de Castellón.

Como él, sobreviven al propio Carlos Fabra en la diputación Miguel Angel Mullet, concejal de urbanismo de Castellón, o Luis Rubio, alcalde de Villahermosa del Río. Éste último, que dirige el departamento de voluntariado, lo que incluye, entre otras cosas, la contratación de los bomberos, tiene en su 'currículum' el honor de haber dedicado la única plaza de la provincia a la que se puso el nombre de Carlos Fabra. Y un último caso de 'supervivencia' al cacique, el de Susana Marqués, actual alcaldesa de Benicassim, que en la diputación es la responsable de los asuntos del consorcio hospitalario. Un departamento que permite conseguir muchos votos..., a cambio de favores.

Fidelidad que se paga con sueldos superiores a los cien mil euros
Esta permanencia durante lustros en la diputación no es a cambio de nada. Presidente y vicepresidentes suman por ocupar estos cargos entre 60.000 y 70.000 euros a sus sueldos como alcaldes o concejales. Los diputados provinciales perciben unos 30.000 euros anuales. Y muchos de ellos además, suman también los sueldos y los premios que perciben por pertenecer a empresas públicas y consorcios en representación de la Diputación.

El presidente valenciano, Alberto Fabra, hizo posible que Carlos Fabra siguiera presidiendo la Diputación hasta 2011, metiéndole en las listas para Castellón. EFE



En realidad se podría decir que incluso el actual presidente valenciano, Alberto Fabra, aunque llegó montado en la imagen de que él iba a acabar con las corruptelas en su partido, es un 'hijo' de Fabra. No sólo porque, como hemos contado en ELPLURAL.COM, llegó a nombrarle 'un Ricardo Corazón de león' moderno porque era “un rey muy querido y muy temido por sus adversarios”, sino que hizo posible que siguiera siendo presidente de la Diputación metiéndole en las listas para el ayuntamiento de Castellón cuando ya estaba imputado en varias investigaciones.

"Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado en doce años"
Y es que esa era la idea básica de esta política de caciques que sobrevive a su 'gran intérprete'. Una forma de concebir la política que el propio Carlos Fabra explicó tan bien en otra de las grabaciones que se le tomaron y que reflejaban a la perfección su ideología, la que le llevó y le mantuvo en el poder: "el que gana las elecciones coloca a un sinfín de gente, a un sinfín de gente, asesores, secretarios, directores generales, subdirectores, subsecretarios, asesores de los consellers, directores territoriales, secretarias de no se qué y con las oposiciones puedes meter a uno o dos ayudantes. Y toda esa gente es un voto cautivo (...)Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado en doce años, no lo sé. Pero entre Penyeta, Hospital, Instituco de Promoción Cerámica, Escuela Taurina, la diputación, el puerto, ni sé. Tonterías. Madre que quiere entrar en el colegio de la Consolación de Burriana. Está muy difícil. No hace falta, Fabra llama a Baila y Baila mete en ese colegio y esa señora es un voto agradecido. Perdona, si nosotros no estamos, Baila no estará y tampoco lo podremos hacer y eso es así y cuesta mucho de recuperar. Por lo tanto, no hace falta que me extienda mucho más", Fabra dixit.