Equo ha marcado el camino. En las últimas horas el grupo de ecologistas que lidera Juantxo López de Uralde ha anunciado su abandono de Ahora en Común para negociar con Pablo Iglesias su integración en Podemos. El mismo tránsito que, temen en Izquierda Unida, se dispone a forzar Alberto Garzón en la coalición, lo que conllevaría dinamitar no sólo IU, sino también la naciente Ahora en Común, que aparecía como posible y peligroso rival del partido morado.

Aprender la lección de conversaciones 'demasiado públicas'
Eso sí, con una diferencia, Garzón va a encontrar muchas más resistencias. En Equo las bases votaron mayoritariamente por la integración, 54% a favor, por un 27% en contra... En Izquierda Unida hay, evidentemente, mucha menos sumisión a esta posibilidad. Y en supuestos referéndum interno el resultado sería mucho menos predecible. Y eso no sólo por la querencia de las bases. Los comentarios de Llamazares hablando de 'opa hostil' de Podemos, o de Izquierda Abierta sobre los personalismos, dejan claro que entre la dirección de IU Garzón no lo va a tener fácil.

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Él es consciente de ello, y por eso, según nos dicen en fuentes de grupos de izquierda que conocen bien a los dos personajes, las conversaciones entre Garzón e Iglesias (el 'hacerse ojitos', expresión que ahora se ha puesto tan de moda con otros protagonistas), y que se han prolongado durante todo el verano aún con altibajos, se han vivido con tanta discreción como les ha resultado posible después de los desencuentros iniciales, 'demasiado públicos', lo que dificultó la negociación.

Se acaba el tiempo para decidir, pero sólo hay sitio para 'líderes sin macuto'
La situación en estos momentos, sin embargo, nos dicen, está ya suficientemente madura, y sobre todo, las elecciones y tener que confeccionar listas, lo suficientemente cerca, como para que 'las conversaciones' y las posturas de cada uno vuelvan a ver la luz de la superficie.

¿Cuáles son los problemas? El sueño de Podemos, como hemos apuntado, está en lo que Carolina Bescansa ha venido a llamar 'líderes sin macuto'. Es decir, 'fichar' a personajes de IU, Garzón desde luego entre ellos, pero libres de 'contrato' y de cargas. Lo que Llamazares, como decimos, llama OPA hostil, pero que en realidad es más una absorción de nombres y caras, dejando detrás a todos aquellos que tengan fidelidades que les impedirían convertirse en 'uno más' en Podemos. Hablamos, por supuesto, de dirigentes del PCE, que no quieren desvincularse de sus orígenes.

¿Cómo explicaría Garzón, elegido en primarias, su abandono en solitario de IU para ir a Podemos?
El problema de Garzón es de credibilidad y ética. Es el candidato a la Presidencia del Gobierno, elegido en primarias por Izquierda Unida, y su 'cambio' de caballo en mitad de carrera le resultaría difícilmente explicable porque no tendría otra imagen que el de huida hacia un lugar que parece más soleado.

Por otro lado, está el siempre 'vil' tema del dinero, nos dicen. Podemos está advirtiendo a Garzón que su inclusión, y la posible de otros dirigentes de IU, no significaría en ningún caso que los ingresos que se derivaran por ello podrían acabar en la coalición, sino que debían acabar en las arcas de Podemos.

La solución al puzzle, en cualquier caso, no puede prolongarse mucho. En Podemos, su secretaria de Programa y Análisis, Bescansa, lo ha dejado claro. Quién está dentro o fuera para hacer sus listas debe conocerse antes del 15 de octubre.