El líder del PP, Mariano Rajoy, junto a las entonces presidenta de la Comunidad y del PP de Madrid, Esperanza Aguirre (d), y la presidenta electa de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, degustando pepinos de Almería cuando estalló la 'crisis del pepino'. EFE



El comité de dirección del PP madrileño del pasado 6 de febrero sigue rodeado de polémica. Ya sabíamos que Esperanza Aguirre abroncó con dureza a la mismísima Ana Botella por su nefasta gestión de la tragedia del Madrid Arena. También que en esa tensa reunión descalificó a la número dos de la dirección nacional, María Dolores de Cospedal por su “débil gestión” del caso Bárcenas, y eso que entonces todavía no había hablado de la "simulación de indemnización en diferido".

Este jueves, la Cadena SER ha desvelado que Aguirre llamó en dos ocasiones "imbécil" a Cospedal, un insulto que una portavoz oficial de Aguirre ha desmentido tajantemente. El cabreo de la lideresa respondía especialmente al empeño de Rajoy y Génova de defender a Ana Mato contra viento y marea. Se acababa de conocer el informe policial que la atribuye regalos de la Gürtel por valor de más de 50.000 euros. Dijo abiertamente que ella ya la habría cesado. También criticó la insistencia en defender que su exmarido, Jesús Sepúlveda, siguiera trabajando en el partido. Pocos días después, el PP que llevaba más de un año reivindicando que no podía echarlo porque era un "funcionario del partido" (la teoría la impuso la propia Cospedal), tiró la toalla y acabó despidiéndole. Un despido, por cierto, que no ha estado exento de polémica ya que pocos días después de que Cospedal lo anunciara se descubrió que había sido una baja voluntaria. El PP se apresuró posteriormente a corregirlo en los documentos de la Tesorería General de la Seguridad Social.

En el entorno de Aguirre desmienten tajantemente que la presidenta del PP de Madrid increpara a su secretaria general, según subraya la Cadena SER. La lideresa también negó después del comité que hubiera sido tan tenso con Botella como se contó y pocos días después, en un gesto sin precedentes, protagonizó otro comité en abierto. Génova la criticó por su "deslealtad" y desde entonces ha permanecido callada. Mientras, cada vez son más las voces internas que piden la cabeza de Cospedal. Rajoy, en su tónica habitual, permanece en silencio. Eso sí, el lunes estará con ella en un desayuno informativo en Madrid, en un gesto que se interpreta como una muestra de apoyo a su número dos.