El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue fotografiado este domingo al hablar por teléfono con la secretaria de Salud de su Gobierno, Sylvia Burwell, luego de que se confirmara el primer contagio del virus de ébola en Estados Unidos. EFE



El contagio de una enfermera en Estados Unidos permitió a Mariano Rajoy ayer intentar tapar su mala gestión en la crisis del ébola al responder a las preguntas de los periodistas que “en Occidente no sabemos mucho del ébola”. Sin embargo la actuación de la Administración Obama frente a su caso de contagio ha sido muy distinta de la cadena de errores que se han sucedido desde que Teresa Romero comunicó su estado de salud.

La enfermera estadounidense fue aislada en una hora y media
Las diferencias empiezan desde el mismo momento en que la enfermera estadounidense comunicó el viernes pasado que tenía “fiebre baja”. Desde su llamada hasta que fue ingresada en una unidad de aislamiento pasaron sólo 90 minutos, según informa El País.  En el caso de Teresa Romero, llamó al departamento de Riesgos Laborales el 30 de septiembre y, a pesar de informar de que tenía fiebre, se le indicó que continuase en su casa e hiciera vida normal. No es hasta el 6 de octubre, después de varias llamadas de Teresa insistiendo en su estado, que se envía una ambulancia a su domicilio, aunque no preparada para evitar contagio.

Se descontaminó el coche de la enferma el día siguiente
La sanitaria estadounidense se trasladó en su propio coche al hospital y después de conocerse los resultados preliminares que dieron positivo, en la noche del sábado, un equipo especializado descontaminó y aisló su vehículo, además de los pasamanos y todas las zonas del aparcamiento que pudiera haber tocado la enfermera.

Un día después de ser ingresada se desinfectó la zona de su residencia
Esa misma noche del sábado, es decir, un día después de ingresada, un equipo de especialistas de los bomberos de Dallas limpió y descontaminó todas las zonas comunes del complejo de apartamentos donde vive la enfermera.

Teresa, 16 horas en el Hospital de Alcorcón, sin medios
Teresa fue llevada al Hospital de Alcorcón, que no está preparado para este tipo de infección, en una ambulancia sin protección, a pesar de que ella comunicó a las dos personas que fueron a recogerla de que había estado en contacto con un enfermo de ébola. Al llegar a urgencias, el médico Juan Manuel Parra la atendió durante 16 horas, buena parte de ellas con una bata impermeable que le quedaba corta por las mangas, doble guante, un gorro y una mascarilla simples, y se enteró por los medios de que la paciente que estaba bajo su cuidado había dado positivo en las pruebas del virus. Muchas horas después de que el médico pidiera el traslado al Carlos III, llegó una ambulancia especial.

La ambulancia en la que se trasladó a Teresa desde su domicilio al Hospital de Alcorcón llevó luego a siete pacientes más, sin que hubiera sido descontaminada.

Un miembro del equipo estadounidense de materiales peligrosos fue registrado este domingo al limpiar las afueras de la vivienda donde reside un trabajador de la salud del Hospital Presbiteriano de Texas y que dio positivo por ébola, en Dallas (Texas, EE.UU.). EFE



Su urbanización fue descontaminada tres días después
En cuanto al bloque donde está ubicado el piso de Teresa Romero, fue desinfectado entre la noche del jueves y la madrugada del viernes, tres días después de que la auxiliar de enfermería ingresara, lo que sumió a los vecinos en un estado de inquietud al no comprender por qué no se limpiaba zonas tan sensibles como el ascensor.

Las autoridades informaron a los vecinos, en Alcorcón se enteraron por la tele
Mientras las autoridades sanitarias estadounidense llamaron “a cada una de las puertas” en el bloque de viviendas afectado para explicar a los vecinos lo sucedido y las medidas que se estaban tomando para evitar el miedo y el desconcierto, en Alcorcón la falta de información a los residentes en la urbanización donde está el domicilio de Teresa provocó indignación y pánico. Algunos de los vecinos se enteraron del contagio a través de la televisión.

El perro de la sanitaria estadounidense no fue sacrificado
Como Teresa, la enfermera estadounidense tiene un perro, que no ha sido sacrificado porque no muestra signos de contagio. Las autoridades informaron de ello a la ciudadanía. En el caso español, fue el marido de la enfermera quien, cuando ya estaba ingresado, inició una campaña en redes sociales y medios de comunicación para denunciar que la Comunidad de Madrid pretendía sacrificar al animal. Después de horas de incertidumbre y de una amplia repercusión en todo el mundo, el Gobierno regional sorprendió con el anuncio de que le había aplicado la eutanasia al perro, Excalibur.

Las autoridades estadounidenses dieron la cara
En Estados Unidos, desde que se conocieron los primeros resultados de las pruebas hasta que se informó a la opinión pública no pasaron más de 12 horas y en Dallas compareció ante los periodistas el alcalde de la ciudad, un juez del condado y un responsable del hospital donde ingresó la contagiada. Desde Atlanta, también el director del CDC, Thomas Frieden, se dirigió a la prensa.

En España faltó un portavoz oficial que aclarara la situación
En España, sin embargo, reinó el desconcierto y la desinformación durante los días más críticos y desde el Ministerio de Sanidad no se ha salido a desmentir informaciones extraoficiales. La rueda de prensa que ofreció la ministra, Ana Mato, lejos de tranquilidad, trasmitió más inseguridad.