El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. EFE



Son dos formas de entender la política; dos maneras de gobernar sin que los recortes supongan la continua pérdida de derechos fundamentales. Mientras que el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, vela más por los intereses de sus administrados que por los de formación política, el Partido Popular, su homóloga, compañera y secretaria general del PP, María Dolores Cospedal, hace todo lo contrario en un desesperado intento de situarse como la alumna aventajada en la obsesiva reducción del déficit y convertir así a Castilla-La Mancha, Comunidad que preside, en la campeona de los ajustes, los recortes y la austeridad, aunque para ello suponga sacrificar la sanidad, la educación y los servicios sociales.

Otras comunidades que también dicen “No”…
Pero no solo Castilla y León ha mostrado su rechazo a esta medida porque considera “que no se aprecia que vaya a producir ningún ahorro razonable”, en palabras del presidente Herrera, que se ha desmarcado de los postulados de la ministra de Sanidad, Ana Mato, asegurando que su comunidad no suscribirá los deseos de Rajoy “por coherencia y por preservar el ámbito de la farmacia hospitalaria en enfermos graves a los que se les suministra medicamentos que necesariamente tienen que utilizar”. También País Vasco, Andalucía y Canarias han adelantado su negativa, mientras que Cataluña estudia la forma de no lesionar, aún más, la situación económica de estas personas a las que Moncloa quiere aplicar el copago. Del mismo modo, la Comunidad Valenciana (PP), no ve “prioritaria” la medida como contribución a la sostenibilidad del sistema.

…Y otras, todas del PP, que dicen “Sí”…
Frente a los lógicos argumentos esgrimidos por el mandatario castellano y leones, el consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, el polémico José Ignacio Echániz, aquel que dijo que el copago “para los pensionistas le suponían cuatro cafés al mes”, ha dado la bienvenida a la medida basando su aceptación en que: “Es importante para la sostenibilidad del sistema”. La medida establece que los pacientes no ingresados en hospitales deberán pagar por los fármacos dispensados en las farmacias de los centros para tratar enfermedades como la hepatitis C, varios tipos de cáncer o el sida, entre otras, con un máximo de 4,2 euros por envase. A los manchegos se les ha unido madrileños, murcianos y gallegos.

…Incluso con el silencio cómplice de IU
En este sentido, llama la atención que una comunidad como la extremeña, presidida por el “popular” José Antonio Monago, y apuntalada por los díscolos diputados de Izquierda Unida, también haya anunciado su aplicación, ya que, según el consejero de Salud y Política Social, Luis Alfonso Hernández-Carrón, se persigue “la eficiencia del sistema sanitario y el uso racional de los medicamentos”, recoge la agencia Efe. “Eficiencia”, eso sí, acompañada del silencio cómplice por ahora del portavoz de IU, Pedro Escobar, que todavía espera sentado a que Juan Parejo, mano derecha de Monago, muestre su arrepentimiento por aparecer rodeado de simbología nazi y haciendo el saludo fascista cuando era adolescente.