Amnistía Internacional ha reiterado en un comunicado la falta de implicación y dedicación de las autoridades de los Estados desarrollados en la acogida de refugiados procedentes de Siria, Irak, Afganistán y el África subsahariana. Este desinterés ha elevado que la población global de personas refugiadas esté en cotas históricas, a causa de la espantosa violencia ejercida en los países en conflicto.

Sólo han ofrecido plazas de asentamiento a aproximadamente una décima parte de los 1,15 millones de personas que las necesitan. Mientras tanto, países en desarrollo acogen, sin prácticamente ningún apoyo, a millones de personas refugiadas.

Ante la falta de ayuda humanitaria para asentar a personas vulnerables, el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, ha manifestado que “nos encontramos en un momento crucial, que definirá el legado de los actuales dirigentes mundiales a las generaciones futuras; la historia los juzgará con dureza, a menos que cambien de actitud”.

En ese sentido, entre enero de 2013 y junio de 2015 el Gobierno español sólo ha tramitado 260 plazas en respuesta a las solicitudes del Alto Comisionado de la ONU para asentar a personas refugiadas. La concesión de visados humanitarios y reagrupaciones familiares en España es ineficaz con respecto a la actitud de otros países. Por su parte, miles de persona están a la espera de que se estudie sus solicitudes de protección internacional. En España hay 1.200 personas sirias esperando protección internacional. Según datos de EUROSTAT, España tiene más de 12.000 solicitudes de asilo pendientes actualmente. Tras los acuerdos alcanzados en Bruselas, la cifra de refugiados que la Comisión Europea ha trasladado a España es de 14.931 personas, cuya gestión se tramita de forma lenta, reprobable e inadmisible.

Aspectos claves por abordar
Con el fin de redirigir los Tratados Internacionales y el régimen de protección internacional dedicado a personas vulnerables que huyen de la guerra y la persecución, creados después de la Segunda Guerra Mundial, Amnistía Internacional ha emprendido una acción concertada en varias áreas que garantice el asilo y amortigüe el devastador impacto de las crisis de los refugiados.

Para poner fin a estos conflictos, apelan por emprender una financiación continua, suficiente y predecible para las crisis de refugiados y satisfacer todas las necesidades de asentamiento identificadas por la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR). De este modo, solicitan que los Estados inviertan en operaciones de búsqueda y salvamento, que acudan al rescate inmediato de las personas en peligro; introduzcan visados humanitarios y asignen una parte de sus programas de visados de trabajo y de estudiante a personas refugiadas que están en otros países; garanticen el acceso al territorio a personas que llegan a las vallas fronterizas, para impedir que así se expongan a rutas peligrosas, y que dispongan de políticas efectivas para abordar la violencia xenófoba, racial, o el tráfico de personas