Los argumentos sobre los que se sustenta el Partido Popular son endebles, ni la recuperación que pregona el Gobierno es tal ni la unidad y la normalidad de la que habla la cúpula popular con Cospedal a la cabeza es una realidad. La apertura de la Convención que el partido celebra este fin de semana estuvo marcada por los portazos de Aznar y Mayor Oreja y en el aire, según los cronistas que han podido medir este viernes el ambiente, se respira preocupación. Tanto, que uno de los históricos, Carlos Argos, fundador de Alianza Popular, tuvo que resucitar a Manuel Fraga en una sentida llamada a la unidad del partido.

"Atado y bien atado"
Carlos Argos dijo en su intervención, según recoge hoy El País: “Poco antes de morir, don Manuel me dijo: ‘Dile a Mariano [Rajoy] que debe preservar por encima de todo dos cosas: la unidad del partido y la unidad de España”, algo por lo que trabajó intensamente el exministro de Franco. Sus palabras recordaron aquellas otras, ya célebres, de Franco: “Todo está atado y bien atado”. Pero en el PP de hoy las cosas no están precisamente bien atadas. Representantes de la derecha han puesto en cuestión el liderazgo de Mariano Rajoy.

Argos advirtió de que la división puede traer resultados electorales nefastos, como los que consiguió la derecha en los años 80.

El discurso de Cospedal
El discurso de la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, lejos de lo que pretendía: dar una apariencia de normalidad que no existe, se centró precisamente en la idea de la unidad, por la que llamó a los suyos a trabajar “juntos” porque, añadió aquí “cabemos todos”. Cospedal defendió que el suyo es el único partido que defiende la unidad de España por lo que el país le necesita para hacer frente a desafíos como el de Cataluña. “Es el PP o es la nada”, subrayó la dirigente popular.

Malestar y preocupación
En su intento de que las cosas parezcan lo que no son, Cospedal tuvo unas palabras para Aznar: “Quiero recordar a nuestro presidente de honor, que hoy no ha podido acompañarnos pero nos ha mandado un saludo a todos”, afirmó la secretaria general del PP.

En los pasillos, el sentimiento era otro. Muchos dirigentes manifestaron su malestar por la huida de Aznar en un momento de crisis como el actual, marcado por la diferencia de opiniones respecto a temas como el aborto y por las quejas de presidentes autonómicos y dirigentes locales por los recortes. Lo único real es la preocupación instalada en el PP.