La experiencia de Corinna en España de la mano del Rey Juan Carlos fue un pingüe negocio para la princesa alemana, que habría acumulado 30 millones de euros durante los 10 años que duró su relación, según adelanta este lunes Interviú.

Una consultoría internacional
En 2005, un año después de iniciar su relación con Juan Carlos I, Corinna fundó su empresa de consultoría internacional, bajo el nombre de Apollonia Associates. Su participación junto al monarca en viajes oficiales y gestiones de alto nivel le permitieron conseguir valiosos contactos y hacerse una imagen en el mundo empresarial.

Corinna habría cobrado altas comisiones por gestiones realizadas por el Rey para favorecer a empresas españolas en proyectos como la construcción del Ave Medina-La Meca, en Arabia Saudí, un contrato de 6.500 millones. Según publicó El Mundo, la princesa cobró cinco millones de dólares durante dos años por su participación en el fondo hispano-saudí, que fue una iniciativa, lanzada en 2006, por Juan Carlos I para promover la realización de infraestructuras. Un proyecto que se canceló en 2010 sin que diera frutos y en el que participaron grandes empresas, como Sacyr, Endesa, Iberdrola y ACS. Los empresarios admitieron una pérdida de 21 millones de euros.

1,5 millones en los dos últimos años
Parte del dinero que Corinna ganó de su etapa en España fue ingresado en cuentas en Suiza. Durante los dos últimos años en nuestro país, habría ingresado 1,5 millones en una cuenta de su empresa en Malta. Tras su experiencia española, la princesa consiguió un contrato de representación con el Principado de Mónaco valorado en un millón de euros.

El encuentro en la víspera de su discurso de la Pascua Militar
Interviú desvela detalles sobre la última etapa de la relación de Corinna con el Rey, como el encuentro que habrían mantenido en Londres antes de la Pascua Militar de enero de 2014. El monarca habría apurado su estancia en Reino Unido para acudir a ese compromiso oficial y habría llegado de madrugada a España, por lo que apenas tuvo tiempo de descansar, de ahí sus titubeos durante su discurso, muy comentado, y que aceleró el proceso de abdicación.