La pasada semana, Esperanza Aguirre acudió a dar una rueda de prensa ante el edificio que ocupaba el colectivo Patio Maravillas, desalojado recientemente. La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid llegó para acusar a los okupas de ser poco más que unos vagos y maleantes con problemas de alcoholismo. Suficiente para dar la nota, pero con Aguirre siempre hay un regalo extra y a muchos llamó la atención que llegase a su conferencia en bicicleta, y además en una de BiciMad, el sistema público de Madrid.

Aguirre parecía querer emular así a Manuela Carmena o a Joan Ribó, el alcalde de Valencia que suele acudir al Ayuntamiento en bicicleta (y a quien el PP denunció por circular sin casco, pese a que no es obligatorio en ciudad).  

El gesto de Aguirre fue muy llamativo, pero puro teatro. Porque ahora se ha podido ver el video de su preparación para recorrer los escasos metros que van de su casa a la calle Divino Pastor. Unas imágenes donde confiesa que no se había vestido para la ocasión, se le sale un zapato y profiere multitud de quejas.

Aguirre agarra el manillar como quien se enfrenta a un mihura de media tonelada y no para de quejarse del peso de la bicicleta o de que no tiene cesta (que nunca la han tenido). Una carencia que al final pagó un asesor que tuvo que llevarle el bolso para aligerar la carga.



La presidenta del PP de Madrid incluso llega a preguntar con insistencia dónde está el motor de la bicicleta. Algo que por lo visto no aprendió durante su paseo electoral con Mariano Rajoy y Cristina Cifuentes o de la bicicleta eléctrica que le regaló el PP cuando abandonó la política en 2012.