Si ha habido pecado de su parte, es venial..., y ha sido por nuestro bien. Así de paternalistas con los españoles se han mostrado en la embajada de Estados Unidos en Madrid. Tras la visita de James Costos al ministerio de Asuntos Exteriores para supuestamente 'dar explicaciones' al Gobierno español, los funcionarios norteamericanos en España han hecho pública una nota en la que no aparecen disculpas, sino tan sólo promesas de "colaboración" y justificaciones en supuestas protecciones de "los intereses de los aliados".

Programas fundamentales en la protección de intereses propios y de los aliados
En concreto, en su nota la embajada admite que Washington "tiene que equilibrar el importante papel que estos programas (de escuchas) desempeñan" en la protección de su seguridad y la de sus países socios "con los problemas de privacidad legítimamente planteados" por parte de algunos de sus aliados.

El embajador James Costos a su llegada al ministerio de Asuntos Ëxteriores. Foto EFE El embajador James Costos a su llegada al ministerio de Asuntos Ëxteriores. Foto EFE



Pero James Costos, en el comunicado, va más lejos y, como hemos adelantado, dice que "los programas a los que se hace referencia en algunas de estas informaciones son programas de seguridad nacional que han desempeñado un papel fundamental en la protección de los ciudadanos de Estados Unidos", pero que "también han jugado un papel primordial en la coordinación con nuestros aliados y también en la protección de sus intereses". Nos espían por nuestro bien, vienen a decir.

Sólo espían "lo que debe y tiene que ser espiado"
Que esas acusaciones lleguen desde países supuestamente aliados, ha llevado al embajador norteamericano a recordar en su nota tan sólo que Barack Obama, ha ordenado una revisión interna para asegurar que la información que se recaba en estos programas "no es toda la inteligencia que Estados Unidos es capaz de recoger, sino más bien la inteligencia que debe y tiene que ser recogida", y a 'prometer' que el Gobierno estadounidense mantendrá las consultas con sus aliados, "entre ellos España, a través de los canales diplomáticos regulares para hacer frente a las preocupaciones que se han planteado".

En la misma nota, se dice que EE UU y España disfrutan de una "larga relación basada en valores compartidos y una historia de cooperación eficaz para promover los intereses comunes en todo el mundo". En la nota, la embajada de Estados Unidos concluye que "como parte de ese esfuerzo, vamos a seguir trabajando en estrecha colaboración con España en una gran variedad de temas para proteger la seguridad colectiva de nuestros dos países y de los ciudadanos estadounidenses y españoles".

El ministro se muestra "condicionalmente" duro
La reacción del Gobierno español tras la entrevista, que ha durado 40 minutos, entre Costos y el secretario de Estado para la Unión Europea, que le ha recibido, ha sido una nota, en la que se viene a decir que se "ha reiterado al embajador la preocupación por las informaciones aparecidas en los medios de comunicación en los últimos días" y, en lo que no deja de resultar sorprendente, se ha venido a justificar el espionaje en nuestro suelo: "le ha subrayado (el secretario de Estado al embajador) el necesario equilibrio que todo sistema debe mantener entre la seguridad y la defensa de la privacidad e intimidad de las comunicaciones, tal como recoge claramente la legislación española".

Algo más contundente podría parecer el ministro José Manuel García Margallo. Al menos en apariencia, porque su frase ha sido que "si se confirma el espionaje se podría romper la confianza con EE.UU.". Menos condicionales ha utilizado el ministro para confirmar que "no tiene constancia oficial" de ese espionaje.