El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa sigue dando muestras de su falta de escrúpulos al intentar desmarcarse de su responsabilidad en la comercialización de las preferentes. En su declaración, este lunes, ante el juez, el exbanquero ha dicho que los jubilados ni los minoristas que adquirieron el producto no eran “ignorantes financieros” y que son “responsables de lo que firmaban, de lo que leían o no leían”.

Apunta contra todos
Blesa ha disparado para todos los lados. Defendió que muchos departamentos de Caja Madrid, entre ellos, Marketing y los directores de oficinas, fueron responsables de la comercialización de las preferentes. Pero no dijo nada de sus propias presiones para que se ofreciera a los clientes este producto.

Correos de Blesa muestran su empeño en comercializar el producto
Correos electrónicos de Blesa en Caja Madrid reflejan cómo el entonces presidente de la entidad expresó su “miedo” por el “exceso de celo” de las oficinas a la hora de promover el producto. Otros correos prueban que Blesa sabía que los los preferentistas no recuperarían el 100% del dinero invertido, pero eso no le impidió seguir adelante, empeñado en la comercialización de las preferentes. Estos correos incluidos en la causa contra Blesa por el juez Elpidio Silva, no serán incorporados en el proceso de las preferentes que se sigue en la Audiencia Nacional.

Tras el pistoletazo de salida de las preferentes –en el primer día se colocaron 1.3 millones de euros, según esos correos- Blesa expresó su satisfacción. “Qué bárbaro. Y eso que habíamos engañado a los clientes”, se jactó.

Blesa apunta a su sucesor
Blesa apuntó en su declaración, también, a su sucesor en el cargo, Rodrigo Rato, al defender que mientras él dirigió la caja de ahorros madrileña los preferentistas siempre obtuvieron el beneficio que les había prometido. "Lo que pasó en Bankia cuando yo ya no estaba no es cosa mía", dicho, señalando a la etapa de Rato.

Los excesos de Blesa llevaron a la quiebra a Caja Madrid
La realidad es que su forma de gestionar la caja, con irregularidades e intereses ocultos, y los excesos a los que la sometió durante los 13 años que la presidió la llevaron a su hundimiento. Blesa disponía en Caja Madrid de un coche de medio millón de euros, una tarjeta de crédito, en B, con una cobertura de 50.000 euros, entre otros muchos derroches. En febrero de 211, tras su marcha de la entidad, el banquero celebró su éxito con las preferentes con la compra de una mansión de 2,1 millones de euros.

No respondió si se informó a los clientes de la rebaja de la nota de Caja Madrid
Preguntado por el fiscal si se informó a los clientes del hecho de que la agencia de calificación Moody’s rebajó la nota a Caja Madrid en medio de la colocación de preferentes, Miguel Blesa respondió que se envió información a las sucursales para que lo trasmitieran a los clientes, pero no pudo confirmar si se hizo.