Hollande se marcó como otros de sus propósitos para sus cinco años de mandato contribuir a la paz en el mundo y movilizar todas las fuerzas del país, en los que apuntó que ejercerá el poder con dignidad y ejemplaridad.

El socialista insistió en que "en un mundo tan inestable" es necesario proteger no solo los valores sino también los intereses, e hizo referencia a la necesidad de "reciprocidad" en los intercambios comerciales de la Unión Europea con el exterior.

Los problemas de Francia
En ese acto solemne, en el que el presidente del Consejo Constitucional, Jean-Louis Debré, le comunicó oficialmente el traspaso de poderes, Hollande dijo ser consciente de la difícil situación del país, con "una deuda masiva, un crecimiento débil, un paro elevado, una competitividad degradada y una Europa con dificultades para salir de la crisis".

Hollande rechaza la fatalidad
Hollande subrayó que no hay razones para la "fatalidad" si se movilizan todas las bazas de Francia, entre las que citó la productividad de los trabajadores, la excelencia de los investigadores, el dinamismos de los empresarios y la calidad de los servicios públicos. "El país necesita tranquilidad, reconciliación" y "es el papel del presidente de la República contribuir a que todos los franceses vivan juntos sin distinción", recalcó Hollande, quien el pasado 6 de mayo se alzó vencedor de las elecciones con el 51,6 % de los votos.

La unidad del país
El nuevo presidente insistió en que "la lealtad, la competencia y el servicio del interés general serán los únicos criterios" en la toma de sus decisiones, entre las que puso como primera condición la recuperación de la confianza y la unidad de la nación.

La ceremonia y la reunión con Sarkozy
La ceremonia había comenzado poco antes de las 10.00 hora local (08.00 GMT) con la entrada del todavía presidente electo por el patio de honor y su paso por la larga alfombra roja extendida hasta la escalinata principal, en la que fue acogido por el presidente saliente, Nicolas Sarkozy. Este, acompañado por su mujer, Carla Bruni, salió del Elíseo por esa misma alfombra roja poco antes de que se iniciara el acto oficial de investidura, tras haber mantenido con su sucesor una reunión de cerca de media hora.