Este jueves unas palabras de Carmena han vuelto a destapar la polémica. "Sería bonito un apoyo de Podemos a Pedro Sánchez”, ha dicho al ser preguntada por la sesión de investidura para añadir que "eso conformaría un Gobierno de progreso, un Gobierno de cambio". Y pocos minutos después, empezaba la tormenta.

El PSOE no ha querido dejar pasar la oportunidad y ha pedido a Pablo Iglesias que escuche a Carmena, que siga sus consejos y apoye el acuerdo firmado entre los socialistas y Ciudadanos para poder formar ese Gobierno del cambio que la alcaldesa de Madrid añora. "Atienda a Carmena", ha dicho el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, y las críticas han continuado.

 

De hecho, parece que los tirones de oreja han podido llegarle a Carmena desde sus propias filas, pues rápidamente ha matizado sus palabras en Twitter y ha convocado a la prensa para pedir que no se la malinterprete.

"Un gobierno fuerte y del cambio es un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos. Que nadie me malinterprete", ha escrito en la red social. Con este mensaje sus palabras se aproximan más a lo pedido por Iglesias: un Ejecutivo sin Ciudadanos y con él como vicepresidente.

En la misma línea, en su breve declaración ante los medios ha explicado que por su cabeza solo pasa una idea: un Gobierno de izquierdas. "Me conocen. Lo que yo deseo es un Gobierno estable y fuerte con una alianza de izquierdas".

"Lo he escrito para que quede más claro y no haya malos entendidos. Ya he dado mi opinión sobre un deseo de cambio que yo entiendo que debe hacerse desde un Gobierno de izquierdas", ha repetido. "A veces, cuando desde la sociedad civil se intenta expresar la sensación que produce su trabajo (de los políticos) y transmitirles ánimo y objetivos en estos momentos tan tensos e históricos, cada uno lo puede interpretar como quiera”. Así Carmena ha dado por zanjada la historia pero, como viene siendo habitual, para los críticos nunca es suficiente.