Vox ha pulverizado todos los pronósticos. Ni las encuestas más halagüeñas vaticinaban semejante irrupción en el parlamento andaluz. La ultraderecha ha obtenido 12 escaños y ha sacudido el mapa político. El líder de la formación, Santiago Abascal, ha sido el protagonista de la campaña, pero el candidato y primer diputado de Vox es Francisco Serrano, un juez en excedencia no exento de polémico.

Serrano ya fue candidato a la Junta de Andalucía. Fue inhabilitado por prevaricación por modificar el régimen de visitas de un niño para que pudiese ir a una procesión. La madre del niño denunció al magistrado y al padre del joven. El Supremo ordenó la reincorporación del juez a su puesto y, ahora, Serrano está a la espera del recurso en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre su inhabilitación, que él considera ilegal.

Pero si por algo se caracteriza Serrano es por ser el azote del feminismo. El magistrado se considera víctima de la “ideología de género”. Cuando Inés Arrimadas denunció que una usuaria de Facebook le deseara que la violaran en grupo, Serrano publicó varios tuits que no hacían sino evidenciar su machismo.

Y es que, el juez es de los que opina que el número de maltratadas está inflado y se considera un “represaliado” del “yihadismo de género”.

Sus exabruptos le han llevado a escribir barbaridades tales como “lo que no hay son mujeres liberales que se proclamen putas, brujas y bolleras. Eso está reservado para piojosas de ultraizquierda”.

En el año 2015, Serrano participó en un acto junto con el líder de Vox, Santiago Abascal. En él, Abascal aseguro que Podemos estaba en contra de la identidad de España, que era “católica”. A modo de conspiración, denunció que “no queremos que se expropie la Catedral para que fundamentalistas islámicos arrojen homosexuales desde la torre o que los ahorquen".