Aquella tarde del 18 de julio (¡lo que son las fechas!) de 2015, el Partido Popular de Castilla-La Mancha, con su presidenta a la cabeza, María Dolores de Cospedal, se rasgaba las vestiduras y anunciaba fuertes sanciones y expediente disciplinario (nunca expulsión) contra su alcalde de la localidad conquense de Villares del Saz, José Luis Valladolid Lucas, que publicaba a través de su cuenta personal en la red social Facebook un comentario a una noticia de un medio de comunicación de carácter regional en el que llamaba “puta barata podemita” a la portavoz del PSOE en Castilla-La Mancha, Cristina Maestre, y ya de paso poner a caldo al resto de los militantes socialistas, a los que recordó que: “llevabais cuatro años sin robar y sin colocar a dedo a todos los lamepollas del PSOE”

Mensaje en Facebook del alcalde insultando a Maestre y a los socialistas. (18 de julio de 2015)

¿Qué pasó con este alcalde? Nada

Tamaña injuria, nunca antes proferida oficialmente por ningún otro alcalde del PP en España, habría sido motivo más que suficiente para expulsar inmediatamente del partido a este individuo y enviarle a un centro de rehabilitación contra el machismo y la misoginia. Pero como diría Rodrigo Rato: “No amigo, no, esto es el PP” (más o menos). El caso es que José Luis Valladolid se negó a dimitir “hasta que el pueblo me lo pida”, dijo en su momento, y tampoco los dirigentes del PP castellano-manchego le exigieron su renuncia, aunque, en honor a la verdad, si hubo líderes “populares” que pidieron la cabeza del alcalde de Villares del Saz; mejor dicho lideresas como Cristina Cifuentes o Esperanza Aguirre, dos voces madrileñas que no fueron escuchadas por María Dolores de Cospedal y su entonces presidente del Comité de Derechos y Garantías del PP castellano-manchego y hoy, nada más y nada menos, que secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde, que con la boca pequeña anunció medidas contra el regidor que nadie conoce por ahora, o, al menos, han sido llevadas a cabo con el más absoluto de los secretos.

José Luis Valladolid (tercero por la izquierda), junto a Benjamín Prieto en mayo en 2017

Apoyo del presidente de la Diputación y del PP

Decimos esto porque en las pasadas fiestas patronales de Villares del Saz, Fiestas de la Cruz de Mayo en honor de Jesús Nazareno (5 de mayo de 2017), el presidente de la Diputación de Cuenca, Benjamín Prieto, no dudó ni un instante en desplazarse a la localidad y compartir con el alcalde, el tal José Luis Valladolid, los momentos más destacados de la celebración, como es la misa patronal y el desfile procesional que recorre las principales calles del pueblo, como así quedó recogido en la fotografía que acompaña a esta crónica. Presencia que refuerza el apoyo del PP a su alcalde de Villares, máxime si tenemos en cuenta que el presidente del organismo provincial es también presidente del PP de Cuenca y uno de los hombres fuertes de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha.

¿Cómo se explica, entonces, el apoyo del partido a una persona que llama “puta barata podemita” a la portavoz del PSOE en la región? Y lo que es más difícil de entender: ¿Por qué el PP no ha expulsado a este misógino y machista de sus filas y permite que alardee de los colores “populares” al frente de un equipo de gobierno municipal con dos mujeres en sus filas?

Un juicio que nunca llega

Ignominiosos y graves insultos, que en países de nuestro entorno no habrían salido tan baratos como están resultando por ahora en España. Y es que la denuncia de Cristina Maestre, que llevó a los juzgados tamaña aberración, como no podía ser de otra forma, está sufriendo un vergonzoso retraso ante las trabas que ponen desde hace dos años y medio el querellado y su letrado, que por “hache” o por “be” siempre encuentran alguna disculpa, o resquicio legal, para aplazar y retrasar el juicio en el que por muy buena defensa que tenga el alcalde la supuesta condena sin paliativos está más que cantada. Y esto lo sabe José Luis Valladolid, que cuando no tiene migrañas cinco días antes de las elecciones generales de junio de 2016, pide una comisión rogatoria a Facebook o no se aportan pruebas pedidas por la acusación.

Cuatro veces aplazado

Sea como sea, los juzgados de Daimiel (Ciudad Real) deben poner coto a las maniobras del acusado para seguir atrasando todo lo que puede el juicio que, desde el 27 de julio de 2015 que se denunció ante los tribunales, todavía no se ha fijado una nueva fecha para su celebración, después de que se haya aplazado hasta en cuatro ocasiones, la última por el traslado del juez a otro destino.

El Consejo del Poder Judicial no puede permitir más dilaciones e injustificados retrasos cuando se trata de enjuiciar acciones machistas que atentan contra las mujeres, ni ser ajeno al Pacto de Estado contra la violencia de género, si, además, estos insultos proceden, para sonrojo y vergüenza de todos, de un alcalde elegido democráticamente en unas urnas que, hoy por hoy, deben sentirse, triste y lamentablemente, confundidas.