Sin embargo, a pesar de la cara amable, Fernández Díaz dejó algunas cosas claras. Primero, su discurso de la lengua no tiene nada que ver con esa persecución del castellano en Cataluña de la que habla Esperanza Aguirre. Segundo, que, en materia de lengua, el PP no tiene intención de plantear una nueva ley de educación aunque defendió, por activa y por pasiva, la libre elección de lengua vehicular o la incorporación del castellano a la inmersión. Tercero, que en el tema de los toros está por defender la libertad de los ciudadanos a asistir a las corridas aunque negó saber si el PP plantearía las corridas de toros como bien cultural y así dejar sin efecto la prohibición aprobada por el Parlament. Cuarto, que el PP no tiene ninguna intención de negociar un nuevo sistema de financiación autonómica hasta el 2013. O sea, en el momento de revisar el modelo actual.

Sin trato de igual a igual
De esta forma indirecta, el dirigente popular dejó bien claro que el pacto fiscal que el presidente Mas pretende presentar al nuevo gobierno dormirá durante unos cuantos meses en el cajón. La razón argumentada es que en estos momentos de crisis no es el momento, valga la redundancia, para negociar nada que tenga que ver con el dinero. Y quinto, que este modelo de financiación no se efectuará fuera de la LOFCA. O sea, que no rotundo a las aspiraciones de CiU y ERC de que Cataluña tenga un trato de igual a igual con España.

Cortejos y arrumacos
En conclusión, el PP corteja a CiU, CiU corteja al PP. Lo que no está claro es como solventarán su actual noviazgo. Mas ahora se hace arrumacos con ERC para potenciar lo que llama el frente catalán en Madrid para reforzar la negociación del pacto fiscal. El problema lo tendrá cuando el PP le dé la espalda. A partir de ese momento, auguro que los nacionalistas catalanes acentuarán su deriva nacionalista. A saber. España no trata bien a Cataluña. Cataluña está siendo esquilmada y maltratada por España, y como colofón, la independencia es la única salida.
¿Hasta cuándo?
La pregunta es hasta cuándo el PP dará apoyo a un gobierno –que en el fondo- persigue la independencia. Hasta cuándo dará oxígeno a un gobierno que centra todos los males en la presión que ejerce España sobre el dinero de los catalanes. Hasta dónde el PP está dispuesto a llegar en este conflicto social y político que se avecina. La respuesta después del 20-N aunque también existe la posibilidad –bien cierta- que una vez la derecha gobierne en Madrid y en Barcelona todo quede en “pelillos a la mar”.

Toni Bolaño es periodista y analista político