El inicio del curso político es un buen momento para analizar, en el marco de la aparición de los primeros sondeos, las declaraciones realizadas por Rosa Díez acerca de las simpatías que su partido genera entre los españoles. Es una estrategia muy utilizada por otra ‘lideresa’, Esperanza Aguirre, con quien la comparan los analistas y las redes sociales pero ¿qué hay de cierto en la afirmación de que hay millones de votantes magenta entre los españoles?

Esta nueva temporada, también judicial, con Soutomaior pasado y Rodiezmo eliminado, devuelve una vez más a Díez a la actualidad por las primeras encuestas publicadas por los medios de comunicación que confirman el ascenso de su formación. Ayer mismo, ofreció una entrevista a El Objetivo, lo que corrobora esta apreciación. Todo esto lleva a recordar aquel titular que se ganó en pleno verano: “Millones de españoles son de UPyD pero todavía no lo saben”. La afirmación, a bote pronto, le sirvió para lograr ser tendencia, para bien y para mal, en las redes sociales.

En un momento como el actual y comparándolo con lo que puede ocurrir en Alemania tras las elecciones de esta semana con el papel a desempeñar por los partidos minoritarios, recobra su interés la aseveración de Díez y plantea una pregunta: ¿Tiene fundamento?

Hace tiempo, Alexandre Afonso hablaba en un artículo de la crisis económica en Grecia y Portugal y las consecuencias que, para las grandes formaciones, han tenido las políticas de austeridad. Para el autor el clientelismo, en el caso heleno, ha desembocado en un castigo masivo, cuyo tradicional respaldo se ha ido a otras consideradas menores… hasta ahora.

Sin entrar a valorar si España, a través de sus instituciones, es o no clientelar, tal vez Rosa Díez tenga también esa aspiración inicial, por lo demás totalmente legítima. La indignación generalizada contra PP y PSOE es un acicate para UPyD. Su líder lo sabe y lo explota. A planteamientos coherentes de los representantes de su partido le siguen, sin embargo, otros plasmados en afirmaciones que pueden convertirse en su techo electoral. Junto a la mencionada, con claros tintes de notoriedad en el ciberespacio, cabe citar la relativa a la ‘regeneración democrática’ que tanto recuerda a la ‘regeneración política’ de Esperanza Aguirre. Sin embargo, en ambos casos, la lección la imparten quienes llevan décadas dedicándose a la res publica, lo que supone un contrapunto paradójico al propio término.

A la hora de evaluar a Díez tampoco se puede olvidar el marcado presidencialismo o personalismo de su gestión al frente del partido, cuestión que, curiosamente, caracteriza a la expresidenta madrileña. Si Toni Cantó dice o hace algo, enseguida hay que observar con detenimiento la reacción de su ‘jefa’. En la Comunidad de Madrid hasta la salida de Aguirre nadie movía un dedo sin que la ‘lideresa’ lo supiera y aprobara (hay quien dice que, tras cumplirse un año de su retiro, nada ha cambiado).

Se da la circunstancia de que la líder magenta dejó de lado el entorno de las redes sociales tras demostrarse que no goza del don de la ubicuidad. No obstante, las nuevas tecnologías no la han abandonado, antes al contrario, y continúa acaparando buena parte del interés de la ciudadanía a través de sus manifestaciones o las de los miembros de su partido, muy activos por cierto.

Todos estos datos, unidos a esa mezcla de sinceridad y búsqueda de titulares a base de trending topics, permiten llegar a alguna conclusión relacionada con la afirmación de Rosa Díez. El votante de UPyD, en una proporción elevada, tiene un origen similar al de parte de sus propios representantes. Se trata de descreídos, desengañados, cansados o renegados de otros partidos, en su mayoría de PP y PSOE, pero también de IU. Ahí es donde se encierra la clave de los que votarán a la formación de Díez aunque “todavía no lo saben”. Sin embargo, una afirmación de esta categoría precisa de una confirmación electoral y para 2015 resta mucho tiempo. Es verdad que las previsiones apuntan a un ascenso de los magenta, pero la aparición de un nuevo secretario general en el PSOE y el cese de la guerra interna en el PP pueden dar al traste con las intenciones y deseos de los votos de ‘renegados’ de los que se beneficiaría UPyD.

Hasta entonces las cosas pueden dar algunas vueltas. Rosa Díez perseguirá dar forma a una ideología con la que aún no ha alcanzado el poder, aunque ha logrado un ascenso considerable en los comicios a los que ha concurrido, salvo en Galicia y por razones obvias. Algunos tachan ese ideario magenta de nulo, otros de progresista, sin faltar aquellos que lo sitúan en las inmediaciones del PP. El tiempo dará y quitará razones. Mientras tanto, una de sus apuestas ganadoras es la de los Trending Topics.

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