Lo cierto es que ETA le ha servido de coartada habitualmente para atacar al Gobierno socialista. Pero ahora se ha quedado ya sin ETA, aunque él y sus voceros eludan la evidencia de que el adiós etarra a las armas es irreversible. Las denominadas Voces contra el Terrorismo han vociferado de nuevo. Arremetieron sobre todo, y como era previsible, contra el Ejecutivo. Mientras tanto, esas voces pedían además prisión o cárcel para Alfredo Pérez Rubalcaba. Espectáculo lamentable, manipulando a las víctimas –que no son todas las víctimas ciertamente- en un penoso dejà vu.

Puede seguir leyendo el artículo del director de ELPLURAL.COM, Enric Sopena, en su columna habitual Cabos Sueltos