El jueves acababa con Pedró Sánchez, secretario general del PSOE, mandando un mensaje claro al Gobierno de Mariano Rajoy: están en la oposición para “decirle al presidente del Gobierno que hay que dar una solución política en Cataluña”, que “no se puede perder más tiempo”. Este viernes, el Gobierno le ha contestado dejando claro que para hablar, para dialogar se necesita que las dos partes estén de acuerdo.

Para bailar el tango hacen falta dos", ha dicho el portavoz del Ejecutivo y ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. En ella, ha defendido al Gobierno asegurando que voluntad de diálogo "ha habido, hay y la habrá", pero que para conseguir algún fruto, para "bailar el tango hacen falta dos". En otras palabras, para el Gobierno el problema que se está viviendo en Cataluña con la celebración inminente de un referéndum independentista sólo tiene un culpable: el Govern de Puigdemont.

El próximo 1 de octubre, el Govern de Carles Puigdemont tiene la intención de celerar el referéndum independentista. La fecha se aproxima cada vez más, pero Sánchez se ha mantenido en la portuira de que hasta el 1 de octubre todavía hay tiempo para “poner fin a esta crisis territorial que lleva ya tres años” abierta. Pero para eso, “el Gobierno y el presidente del Gobierno tienen que tener la voluntad de querer entenderse con Cataluña”.

“Sería bueno que el presidente del Gobierno se reuniera con Puigdemont”, porque la realidad pasa porque no hay mayoría en el Congreso y eso lleva a la necesidad de entenderse con otros grupos para negociar, ya sea Podemos, Ciudadanos, PdeCAT o ERC. “Lo importante es que en el Parlameto se vaya a dialogar”, añadió Sánchez el jueves en una entrevista en Informativos Telecinco. 

El Gobierno advierte: será un “referéndum ilegal”

Y aunque han sido ambas partes, tanto Carles Puigdemont como Mariano Rajoy y otros miembros del Gobierno, las que han dicho en repetidas ocasiones que bajo las condiciones actuales no hay nada que dialogar, este viernes Méndez de Vigo ha asegurado que todo sería mucho más fácil si no se supeditara todo a la celebración de un “referéndum ilegal”.

"Si sólo votase una persona su voto valdría para declarar lo que denominan la República independiente catalana" y esto, para el gobierno, es un ejemplo de la insolvencia de la consulta.

Méndez de Vigo ha querido recordar que para este referéndum no hay ni censo, ni urnas, ni se fija un quórum, ni una diferencia entre el sí y el no.